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Un grupo de neoyorquinos se concentró el miércoles frente a la Torre Trump en favor de renombrar ese tramo de la Quinta Avenida, donde solicitaron que sea bautizado como Avenida Presidente Barack Obama.

El edificio es la residencia en Nueva York del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Una treintena de personas manifestaron en silencio frente al 725 de la Quinta Avenida, portando carteles con mensajes como «Bienvenidos a la avenida Obama», «El presidente Trol es un acosador racista» y «Listos para la avenida Obama». Esto, bajo la atenta mirada de la policía que custodia el edificio.

Elizabeth Rowin, de la organización MoveOn y promotora de la iniciativa, dijo a Efe que la petición ha conseguido el respaldo de 435.000 personas que la han firmado en Internet.

Explicó que en diciembre del año pasado vio en Twitter que alguien de West Virginia lanzó la idea como una broma.

«Fue divertido», reaccionó Rowin y admitió que al principio también hizo su propuesta como una broma. Después se hizo viral.

Incluso artistas famosos como la actriz Patricia Arquette apoyaron la idea en las redes sociales.

Rowin indicó que envió su idea al concejo municipal y su presidente, Corey Johnson, le respondió que «lo verían».

El próximo 12 de septiembre intentará presentar la propuesta ante el Consejo de la Alcaldía para buscar el apoyo de un concejal que la apadrine.

Si la propuesta se aprueba, todas las direcciones en ese bloque de la Quinta Avenida deberían cambiarse; por lo tanto, la Torre Trump dejaría de estar en el número 725 de la Quinta Avenida, para pasar a estar en el 725 de la avenida Presidente Barack H. Obama.

Erica McClain, del Upper West Side de Nueva York, que también acudió a la manifestación, señaló que sería divertido que la Torre Trump estuviera ubicada en la avenida Barack Obama.

McClain señaló que Trump es un presidente «que controla a todos, es antimujer, es antinmigrante». «Esta es una forma divertida de decir que no nos gusta, que no eres nosotros, no eres lo que queremos, no representas nuestra ciudad», afirmó.

El único problema con el que se podría encontrar la iniciativa de Rowin es que la ley de la ciudad de Nueva York determina que para ponerle a una calle el nombre de una persona, esta debe llevar muerta al menos dos años.

«Aunque ese es el proceso normal, se han hecho excepciones», afirmó el concejal Ydanis Rodríguez.