En Argentina, la figura de la ex presidenta Cristina Kirchner se vende en Internet por aproximadamente 400 pesos argentinos (cerca de 8 euros). Lleva adosada una réplica en miniatura de su reciente libro, Sinceramente. La empresa que se dedica a fabricarla artesanalmente es Milonga Customs, que ya produjo muñecos de su esposo, el fallecido ex presidente Néstor Kirchner, y de otros ex mandatarios como Raúl Alfonsín y Carlos Menem.

También salieron de su taller muñecos de figuras populares como el Che Guevara, Pepe Mujica, Fidel Castro y Diego Maradona, entre otras. El actual presidente, Mauricio Macri, tampoco se salvó. Milonga Customs le dedicó la cabeza de un gato, en honor del apodo que le da la oposición: “Macri gato”, una expresión peyorativa en referencia a una persona servil hacia los poderosos y poco solidaria.

Hecha de resina, plástico y masilla, mide aproximadamente 15 centímetros. Su autor es Leie, artista de 31 años de edad que trabaja con otros 6 colegas y que termina una muñeca de Cristina Fernández de Kirchner «en menos de una hora”, según dijo a Infobae.

La muñeca de Cristina portando el libro no es la primera de la ex presidente. Ya en 2013 los empresarios de la Cámara Argentina del Juguete obsequiaron a CFK la «MuñeKa”, de cabello oscuro, vestida de luto y con la banda presidencial. En los últimos días ha surgido también una hecha en tejido croché, con su libro en la mano.

Desde 2016 se vienen realizando muñecas que representan a mujeres en la política. La empresa estadounidense Mattel presentó a las «Barbies candidata a presidenta y vicepresidenta de Estados Unidos” en julio de ese año. En ese momento el argumento de Mattel para lanzar esas muñecas al mercado era «alentar a las niñas a convertirse en líderes”, según comunicado de la compañía.

Éxitos de ventas

En el caso de la muñeca de Cristina Kirchner, que llega luego de la salida a la venta de su libro, su representación viene a apoyar la estrategia de marketing de su obra, un puntal importante de su campaña política ante las elecciones: las primarias (PASO), el 11 de agosto, para definir candidatos de cada partido; y las presidenciales, el 27 de octubre. Cristina tiene que pisar firme políticamente en este momento para acordar un amplio frente opositor en torno al peronismo, y se puso como límite el 31 de mayo.

Sinceramente, editado por Sudamericana, del sello Penguin Random House, ya lleva vendidos casi 230.000 ejemplares, se transformó en bestseller y agotó los 60.000 ejemplares de su primera edición en una semana. Según Ecequiel Leder Kremer, de Librería Hernández, tradicional en Buenos Aires, su resonancia se compara solo «con la salida del Nunca Más”, el informe final de la Comisión sobre la Desaparición de Personas, publicado en 1986.

¿Símbolo de la esperanza popular?

Siguiendo a la investigadora Graciela Scheines, podría decirse que la más reciente muñeca de Cristina sigue siendo un juguete estereotipado, en este caso, el de una mujer ex presidente y probable candidata a presidente. Una mujer que, además, no necesita presentación porque fue la primera mujer en la historia de Argentina que llegó al poder por el voto popular y gobernó el país durante ocho años (2007-2015). Pero el imaginario colectivo es inagotable en representaciones. Y la muñeca cumple justamente esa función.

Sin embargo, se trata de un juguete producto del ingenio para la supervivencia de un artesano sin empleo en un país en crisis y que, seguramente, no solo podría entusiasmar a los seguidores de CFK, sino también a los que votaron a Macri y a Cambiemos, y están viendo cómo Argentina se hunde, una vez más, en la inestabilidad económica.

El éxito de ventas de la muñeca es un símbolo del fervor con el que siguen muchas personas todas las incursiones preelectorales de Cristina en este momento económico extremadamente complejo en la Argentina de Mauricio Macri. 

Pero, más allá de muñecos de presidentas y presidentes: con el futuro de un país no se debería jugar.