La muerte de un prisionero opositor al gobierno de Daniel de Ortega en una cárcel de Nicaragua ha reavivado el descontento popular en ese país, que está inmerso en una grave crisis sociopolítica desde abril de 2018 que ha dejado cientos de muertos y detenidos, además de miles de personas en el exilio.

Cientos de familiares de presos políticos, la mayoría mujeres, se han apostado en las afueras del Sistema Penitenciario Nacional, conocido como La Modelo, para pedir información de parientes tras los disturbios el jueves entre reos y custodios que causaron al menos un muerto y decenas de heridos.

«Asesinos, asesinos», gritaban los familiares de los prisioneros a los policías antidisturbios que entraban o salían de La Modelo, que está 23 kilómetros al noroeste de Managua.

El Comité Pro Liberación de Presos Políticos señaló a la guardia de la cárcel de haber matado al ciudadano nicaragüense-estadounidense Eddy Montes, que estaba recluido allí desde octubre pasado.

Sus cifras indican que los guardias del penal hirieron al menos a 40 presos.

La organización onvocó a un plantón cívico este viernes en las afueras de la Catedral de Managua para expresar su «dolor por el asesinato de Eddy».

La Unión de Presos Políticos de Nicaragua informó que al menos 31 manifestantes convictos resultaron heridos durante el disturbio.

Del total de heridos, aproximadamente 19 se encuentran en estado grave, informó el Comité, que distribuyó una serie de audios y fotografías filtradas desde el interior de la prisión, que presentan una versión diferente de la que dio el gobierno.

Luis Cañas, viceministro de gobernación nicaragüense, señaló que el fallecido recibió un disparo mientras forcejeaba con uno de los centinelas, después de un intento de motín.

El alzamiento ocurrió mientras una misión del Comité Internacional de la Cruz Roja se encontraba con el personal de La Modelo, de acuerdo con la información. En su informe, el gobierno no hizo referencia a personas heridas.

Los presos políticos negaron la información oficial del forcejeo y alegaron que en medio de una discusión los guardias dispararon con fusiles de guerra AK-47, de fabricación rusa, y Montes fue herido en la espalda cuando intentaba ingresar a su celda con el resto del grupo.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos, tanto locales como internacionales, y otros países, condenaron la respuesta de las autoridades frente a los presos, incluido Estados Unidos, que pidió que se investigue la muerte de su conciudadano.

España también pidió aclarar la muerte del opositor y demandó al gobierno de Managua la liberación de los demás presos políticos.

Costa Rica expresó su repudio y condena por la muerte del opositor, que, denunció, forma «parte de las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas contra el pueblo nicaragüense».

Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos, condenó tanto la muerte del prisionero como enérgicamente la reacción oficial con armas de fuego en los eventos de La Modelo.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también lamentó la muerte del preso político y considera que las circunstancias de su fallecimiento «arrojan dudas sobre protocolos de seguridad en cárceles del país, especialmente respecto de personas detenidas en el contexto de la crisis».

Los «presos políticos» son personas que fueron detenidas por participar en protestas contra el presidente Ortega desde el estallido social del 18 de abril de 2018, mientras el gobierno los considera terroristas, golpistas o delincuentes comunes.

La crisis ha dejado 325 muertos, según la CIDH. Organismos locales elevan la cifra hasta 593 víctimas. El gobierno reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.