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Foto: EFE

Los millones de refugiados que huyen de la guerra en Ucrania son una presa potencial de toda suerte de traficantes, por lo que la ONU quiere ocuparse rápidamente de ellos para proteger a las mujeres, los niños y los colectivos más vulnerables.

«Estamos tomando la delantera porque el tráfico ha sido un problema anteriormente y porque sabemos hasta qué punto los traficantes saben adaptarse a las circunstancias para aprovecharse de la situación», declaró durante una entrevista con la AFP la responsable de operaciones de la Organización Internacional para las Migraciones, Ugochi Daniels.

Aunque, de momento, sus servicios no hayan sido informados de ningún caso, «eso no significa que no esté pasando», subraya, insistiendo en la enorme cantidad de gente que se está desplazando, en «busca desesperada de un medio de transporte».

Niños

La mitad de los tres millones de personas que se han refugiado en alguno de los países limítrofes de Ucrania desde el 24 de febrero, cuando las tropas rusas asaltaron el país, son niños. La ONU ha advertido que los menores no acompañados son especialmente vulnerables.

Incluso antes del conflicto, el tráfico de seres humanos era ya un problema en Ucrania. Solo en 2021, la OIM identificó y ayudó a un millar de víctimas del tráfico de seres humanos.

Para ayudar a esos refugiados, que a menudo han dejado su hogar a toda prisa y llevando consigo muy pocos bienes, la agencia de la ONU ha reforzado sus equipos y servicios.

Daniels subrayó que estos se están concentrando en aportarle informaciones prácticas y vitales a quienes huyen de la guerra: a quién dirigirse, qué opciones tienen y las líneas de autocar, cuáles son las compañías de transporte de confianza.

«Hemos oído historias de personas que abordan a gente en la calle y les ofrecen su vehículo propio», contó Daniels. Algo que en general se percibe como un gesto de solidaridad pero que, en realidad, puede ser una trampa. Y lo mismo ocurre con las ofertas de empleo.

Con todo, la responsable señaló que muchos refugiados son perfectamente conscientes del peligro. «La mitad de las preguntas formuladas a través de nuestro teléfono de información tiene que ver con el tráfico» de seres humanos.

¿Discriminación?

La OIM, que tiene un equipo de 200 personas en Ucrania y un centenar de colaboradores en los países aledaños también está aportando ayuda humanitaria a los desplazados.

La agencia se centra especialmente en los ciudadanos de otros países que, al verse afectados por el conflicto, han tenido que abandonar Ucrania pese a no disponer necesariamente de los mismos derechos que los ucranianos en los países de acogida.

Hasta la fecha, la OIM ha censado unos 162.000 y la ONU se ha hecho eco del trato reservado a personas oriundas de países africanos o de Asia.

Pero Daniels indicó que, en cualquier caso, parece que se trata de casos aislados: «No hemos visto ninguna discriminación sistemática».

Asimismo, aplaudió la movilización internacional frente al mayor éxodo registrado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

«No hay nada como la generosidad de los gobiernos, de las oenegés, de las iglesias y los ciudadanos», dijo.


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