Foto La República Perú

Dos actores se subieron a un autobús en Perú, y escenificaron una discusión de migrantes. Sin haber informado previamente a los presentes, los intérpretes estaban llevando a cabo una campaña creada por el Comité Internacional de la Cruz Roja, que consistió en observar la reacción de los pasajeros frente a los actos de xenofobia. 

Vestido de camiseta vinotinto, Johan Escalante, interpretando a Maikel, que dijo ser de Caracas, Venezuela, subió al autobús para cantar una canción. Pocos segundos después, un hombre lo interrumpió y le dijo: “Veneco, silencio. Quiero viajar tranquilo, estás haciendo bulla”. En respuesta, otros pasajeros exigieron respeto hacia el venezolano y ofrecieron pagarle el pasaje al peruano para que bajara de la unidad si no quería escuchar.

“Tú no eres más que nadie. No eres más que el muchacho ni más que yo”, dijo otro joven peruano y una mujer agregó: “No sabes sentir de nadie. Inhumano“.

Para terminar la discusión, el peruano Pold Gastello confesó que se trataba de una actuación y que tanto él como Escalante llevan a cabo un proyecto de sensibilización de la Cruz Roja. “Migrar es un derecho humano. Hay gente buena y mala en todo el mundo. Tenemos que ser solidarios con nuestros hermanos latinoamericanos”, concluyó.

En 2019, el Comité Internacional de la Cruz Roja comenzó la campaña #TodosSomosMigrantes para promover la tolerancia y la empatía. En su cuenta de Twitter, el CICR compartió el momento como una de sus mejores historias del año.

Desde principios de año, y como consecuencia del éxodo masivo venezolano, los actos de xenofobia en Perú y otros países latinoamericanos han aumentado.

Uno de los videos que se viralizó en Twitter muestra a unos niños en un colegio de Perú que aseguran que los venezolanos roban y asesinan. Los menores de edad explicaron que estas afirmaciones se las enseñó su profesora.

Otra grabación que causó conmoción muestra a una mujer venezolana de 20 años de edad que es brutalmente golpeada en la calle por varios policías peruanos, mientras ella pide auxilio.

Un joven venezolano en Perú declaró para un medio que la policía le estaba decomisando los chocolates que vendía en la calle. El dinero lo necesitaba para pagar la habitación en la que vive.

Más 850.000 venezolanos, que huyeron de Venezuela debido a la grave crisis política, social y económica, residen ahora en Perú. La Cancillería de ese país envió un comunicado, en septiembre, en el que condenó, sin excepción, toda forma de xenofobia.


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