El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, que abarca América Central, Suramérica y el Caribe, señaló que Venezuela vive una severa crisis y aseguró que las fuerzas armadas de Estados Unidos están preparadas para proteger a sus diplomáticos e instalaciones en el país si fuese necesario.

Faller aseguró que los soldados venezolanos se están muriendo de hambre y que Washington está atento a señales de un quiebre en la lealtad a Nicolás Maduro, a quien el gobierno de Donald Trump considera un dictador.

“La situación en Venezuela es grave”, dijo Faller durante una audiencia en el Comité de Servicios Armados del Senado.

“El gobierno ilegítimo de Maduro mata de hambre a su gente usando la comida como un arma, mientras que los generales corruptos son recompensados con el dinero del narcotráfico, las ganancias del petróleo y las empresas, todo a expensas de la población y de las filas militares”, añadió.

Y señaló: “Mientras Rusia, Cuba y China apoyan la dictadura de Maduro, el resto del mundo está unido. El Comando Sur está apoyando los esfuerzos diplomáticos y estamos preparados para proteger al personal y las instalaciones diplomáticas de Estados Unidos si es necesario”.

Faller llamó a los militares venezolanos una “fuerza degradada”, pero que “sigue siendo leal a Maduro, y eso la hace peligrosa”.

Dijo que Estados Unidos está buscando señales de que la lealtad del Ejército venezolano a Maduro podría estar resquebrajándose, pero se negó a dar más detalles en la audiencia pública.

Faller, que asumió el mando del Comando Sur en noviembre, dijo que había visitado la frontera entre Colombia y Venezuela, tropa estadounidense a bordo del buque hospital USNS Comfort brindó asistencia. Subrayó que había visto muchachos que habían perdido hasta 13,5 kilos en un año.

“Están muy delgados, nunca habían recibido atención médica, creemos que esa condición afecta a una gran parte de la gente y creemos que la población está lista para un nuevo líder”, dijo Faller.

La presión internacional se está intensificando para que Maduro entregue el poder a un gobierno de transición liderado por Juan Guaidó, presidente de la AN, reconocido por más de 40 países desde que se juramentó como presidente interino el 23 de enero con miras a organizar nuevas elecciones.