Ante el escándalo hay que orar. Eso pidió la Iglesia Católica en Panamá luego de conocerse que tres de sus sacerdotes se involucraron con un migrante venezolano para satisfacer sus requerimientos sexuales.

La Conferencia Episcopal Panameña emitió un comunicado donde pidió a los feligreses “orar por la santificación de los sacerdotes y en reparación por estos graves pecados que hieren la credibilidad de muchos y debilita su fe”.

En la misiva se reconoce que la Iglesia es pecadora y con frecuencia genera escándalo, pero señala que Dios está presente en sus actuaciones, como se lo ha recordado recientemente el papa Francisco.

“Igualmente, invitamos a que se eleven oraciones por las vocaciones a la vida consagrada, para que Dios les permita hacer un proceso de discernimiento de cara a la realidad y para que su alma siempre sea preservada del mal”, agrega.

“Con mucho dolor y sufrimiento he vivido estas dos semanas”, señaló el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, en Twitter.

“Inmediatamente supimos del caso han quedado suspendidos y se ha iniciado una investigación canónica”, aseguró.

Los sacerdotes Rogelio Topin, Orlando Rivera y Karl Madrid fueron separados de sus funciones el 6 de septiembre pasado.