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Netanyahu tiene el apoyo de 55 parlamentarios para ser primer ministro, mientras que 54 apoyan a Gantz | EFE

La coalición de centro Azul y Blanco de Beni Gantz aventaja por la mínima al partido derechista Likud de Benjamín Netanyahu con alrededor del 90% del voto escrutado, por lo que, a la espera de los resultados definitivos, la fuerza del primer ministro saliente parte con desventaja para formar gobierno en Israel.

Según datos del Comité Electoral Central, Azul y Blanco ha conseguido 25,66% de los sufragios, lo que correspondería a 32 escaños, uno más que el Likud, que con 25,03% de los sufragios se quedaría con 31 asientos.

Pendiente de posibles cambios en el escrutinio de alrededor del 10% de votos restante, ninguna de las dos formaciones tiene suficientes escaños para tener mayoría en solitario.

En total, 4,4 millones de personas acudieron ayer a las urnas y hasta ahora hay más de 4 millones de votos contabilizados.

La Lista Árabe Unida, que representa a la minoría árabe-israelí, se perfila como la tercera fuerza más votada con 10,71% de los apoyos, que se traduciría en 13 asientos.

Por detrás se sitúan el partido ultraortodoxo sefardí Shas, con 7,56% de los sufragios, 9 asientos; el ultraderechista Israel Nuestro Hogar con 7,11%, 9 escaños, y el ultrarreligioso ashkenazí Judaísmo Unido de la Torá con 6,25%, 8 puestos.

Escenario complejo

Ahora se abre un complejo proceso de negociaciones en el que el Likud y Azul y Blanco deberán buscar pactos si quieren formar gobierno.

Necesitan al menos 61 escaños de un Parlamento compuesto de 120 asientos.

Gantz dijo esta mañana que espera para «Israel un conveniente y buen gobierno de unidad».

Reiteró su voluntad de pactar con otras fuerzas, entre las que podrían encontrarse el Likud y el partido ultraderechista Israel Nuestro Hogar de Avigdor Lieberman.

Según las estimaciones actuales, ni el bloque de partidos de derecha, extrema derecha y religiosos ni el de partidos de centro e izquierda con los árabes podrían formar un Ejecutivo de coalición.

La capacidad de decantar la balanza la tendrá Lieberman, que se ha erigido como paladín del laicismo y se niega a pactar con los ultraortodoxos.

El ex ministro de Defensa y antiguo aliado de Netanyahu ha instado a crear un gabinete con el Likud y Azul y Blanco.

Se trata de una perspectiva que los de Gantz no ven con malos ojos, pero quieren fuera a Netanyahu y se niegan a gobernar con él por los casos de corrupción que le persiguen, por lo que las negociaciones en esta línea se presentan de entrada complicadas.