Un ejército de guardianes de piel aterciopelada vigila docenas de viviendas y negocios en Washington, prestos a sacar las garras frente a cualquier intruso. ¿Su retribución? Un tazón de leche podría bastar. Estos sigilosos vigilantes son gatos vagabundos sacados de las calles de la capital de Estados Unidos, y sus presas, la población cada vez más numerosa de ratas y otros roedores.

El programa Blue Collar Cats, lanzado en 2017 como parte de la iniciativa Humane Rescue Alliance que lleva adelante el gobierno de la ciudad, ofrece a estos gatos nada acostumbrados a codearse con humanos y que no serían buenas mascotas como una alternativa ecológica a trampas y productos químicos para luchar contra la plaga.

Ellos no muestran, en general, interés en socializar y en su mayoría no dejan que los humanos se les acerquen. Solo están interesados en su instinto de caza. «A cambio de su efecto disuasorio sobre los roedores, el gato Blue Collar recibe del propietario del local comida, agua y refugio cuando hay mal tiempo», dice Lauren Lipsey, gerente de HRA, una organización especializada en la protección de los animales. Y «el propietario se compromete a proporcionar atención médica de emergencia cuando sea necesario y a estar atento al bienestar del gato», explica.

Cualquier persona que desee adoptar uno de estos guardianes solitarios debe pasar por un estricto proceso de selección con un cuestionario muy específico, que incluye saber sobre la presencia de mascotas en las instalaciones, para garantizar un ambiente acogedor para el felino. «Adoro a los animales, incluso a las ratas», comenta a la AFP Christian Kelleher, propietario de una carpintería y cliente de Blue Collar Cats, mientras recibe a dos siameses guardianes. «Esperemos que estos gatos moderen un poco la fuerza vital de las ratas y no se reproduzcan y salgan de aquí», agregó.

Tim Williams perdió una cuarta parte de las semillas para aves y las semillas de césped de la tienda Greenstreet Gardens donde trabaja, ubicada en Alexandria, a pocos kilómetros de Washington. Pero desde que cuenta con Rue, de Blue Collar Cats, las incursiones de ratas en sus bolsas de semillas han disminuido significativamente. El simple «patrullaje» de gatos entre las macetas es suficiente para mantener a los roedores a raya, explicó. Además de refugio y una estación de juego, Rue tiene una caja de arena y un rascador.

Este programa demostró ser muy eficaz para controlar la cantidad de ratas, pero también salvó la vida de muchos gatos. «Antes de que se creara el programa, muchos de estos gatos eran sacrificados porque no podían ser liberados de sus encierros y no eran sociables ni adoptables», sostuvo Lipsey. Cerca de 250 cazadores de ratones han sido ubicados en esta etapa. La HRA planea extender sus servicios en el futuro.