Volker Türk / ONU
Foto: Archivo

El diplomático austríaco Volker Türk fue nombrado este jueves nuevo alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, en reemplazo de la expresidenta chilena Michelle Bachelet en ese cargo altamente sensible.

El diplomático de 57 años de edad pasó la mayoría de su carrera en el sistema de Naciones Unidas, prestando especial atención a la situación de los refugiados y había trabajado de forma cercana con el secretario general Antonio Guterres cuando lideró la agencia de la ONU para este asunto (Acnur).

La candidatura de Türk, que ejercía como secretario general adjunto, fue propuesta por el mismo Guterres el miércoles y aprobada por consenso por la Asamblea General el jueves.

«El señor Turk ha dedicado su larga y distinguida carrera en avanzar en los derechos humanos universales, especialmente en la protección internacional de las personas más vulnerables, los refugiados y los apátridas», dijo Guterres en un comunicado.

«En mis 30 años de carrera en Acnur con refugiados, he visto una y otra vez las consecuencias del discurso de odio y su efecto deshumanizante en la gente», escribió Türk en julio en Twitter. «Decir #NoalOdio es la única respuesta poderosa», añadió.

Mesa de trabajo bien cargada

La elección de Guterres de un diplomático desconocido por el público en general contrasta con su decisión hace cuatro años de nombrar a la expresidenta chilena Michelle Bachelet para este puesto.

La chilena, que dejó el cargo el 31 de agosto, fue nombrada hace cuatro años con la intención de tener una poderosa figura femenina en el cargo.

Türk encontrará una mesa de trabajo bien cargada.

Bachelet decidió hacer público, unos minutos antes del final de su mandato, un informe muy esperado sobre posibles crímenes de lesa humanidad en la provincia china de Xinjiang, cuyo delicado seguimiento corresponderá a su sucesor.

Criticado duramente por China, que ejerció una presión muy fuerte y realizó una campaña para impedir su publicación, ese documento de 48 páginas fue elogiado por muchos países occidentales que lo consideran una base sólida para denunciar los abusos cometidos por las autoridades chinas.

«Legitimidad»

En ese informe la ONU hace referencia a posibles «crímenes contra la humanidad» y menciona «pruebas creíbles» de torturas y violencias sexuales contra la minoría uigur y llama a la comunidad internacional a actuar.

Aunque no revela nada nuevo sobre la situación en Xinjiang, da el visto bueno de la ONU a las acusaciones que desde hace tiempo se hacen a las autoridades chinas.

Sin embargo, no se utiliza la palabra «genocidio», que fue utilizada en enero de 2021 por Estados Unidos y posteriormente adoptada por otros países occidentales.

Las organizaciones de derechos humanos pidieron al próximo jefe de derechos humanos de la ONU que sea valiente al denunciar las violaciones, incluso en los países más poderosos.

«Lo que está en juego nunca ha sido tan importante», afirma Sarah Brookes, directora de programas del SIDH, en un comunicado. Esta ONG y otras organizaciones han sido muy críticas con la opacidad del proceso de nombramiento.

Fuentes diplomáticas en Ginebra, donde tiene su sede la oficina de derechos humanos de la ONU, también criticaron una falta de transparencia. «Este ha sido un proceso notablemente turbio», dijo un diplomático occidental.

«El secretario general ha perdido una oportunidad clave para construir la legitimidad y la autoridad del próximo alto comisionado», comentó el director ejecutivo de la organización International Service for Human Rights.

Sin embargo, aseguró que su organización y otras «tratarán de trabajar estrechamente y en colaboración con el próximo alto comisionado para proteger los derechos humanos».


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