En el edificio Russell del Senado de Estados Unidos, 70 religiosos y feligreses fueron apresados este jueves en una protesta que se hizo en contra de la política migratoria del presidente Donald Trump.

Los manifestantes, exhibiendo carteles con fotografías de niños, se acostaron en el suelo e hicieron una cruz con los cuerpos. Además, corearon el nombre de los pequeños que han fallecido mientras estaban custodiados por las autoridades.

«Estamos indignados por el trato a la familias y niños», indicó la religiosa Ann Scholz, miembro de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas.

La movilización organizada por 15 grupos católicos congregó a decenas de personas en los alrededores del edificio. La protesta se realizó un día después del arresto de 10 personas de la comunidad judía por entrar ilegalmente a la sede del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas en Washington.

El evento, denominado Día de Acción Católica para los Niños Inmigrantes, se llevó a cabo con el fin de denunciar el tratamiento inhumano en contra de los menores, indicaron los organizadores en una declaración citada por Fox News.

Según la nota, las imágenes de pequeños inmigrantes detenidos en jaulas, separados de los miembros de su familia y viviendo en condiciones insalubres, han enojado a la nación los últimos días.

El gobierno del presidente Donald Trump ha enfrentado numerosas críticas después de conocerse denuncias sobre las condiciones de detención de los inmigrantes, en especial de los menores de edad.

Un grupo de abogados que visitó recientemente el centro de detención de Clint, en Texas, advirtió sobre las condiciones insalubres en las que permanecían los pequeños: sin pañales, sin jabón y con poco sueño.

El pasado 2 de julio, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional difundió un documento en el que reconocía hacinamiento extremo, estancias largas y riesgos para la salud en los centros de la Patrulla Fronteriza en el sur de Texas.

El documento indicó que en el momento de la visita del inspector había alrededor de 8.000 inmigrantes en las comisarías de la Patrulla Fronteriza, de los cuales unos 3.400 llevaban más de 72 horas y unos 1.500 más de 10 días.