El gobierno de Estados Unidos instó a los militares venezolanos a respaldar a Juan Guaidó cuando asumió la presidencia interina de Venezuela. Sin embargo, 3 meses después, la cantidad de oficiales disidentes apenas supera 1.500 funcionarios y los altos mandos aún responden a Nicolás Maduro.

Debido a los malos pagos, la mala alimentación y la constante humillación a la que son sometidos por lo que alguna vez fue el sistema estatal venezolano, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump supuso que los militares se voltearían de manera masiva.

“Creo que el gobierno (estadounidense), así como la oposición, pusieron demasiadas esperanzas en que los militares se levantarían. La esperanza no es un plan”, dijo a The Washington Post un ex funcionario de alto rango de Estados Unidos que trabajó en la política del presidente Trump hacia Venezuela.

Después de 3 meses, apenas 1.500 de los agentes refugiados en Colombia expresan, principalmente, la preocupación que sienten por sus familiares que aún residen en el país, y exploran la posibilidad de empezar una nueva vida en alguna otra nación latinoamericana.

“Guaidó y su administración debieron tener un plan con respecto a los militares, pero no fue así. Con todo, no hemos tenido la oportunidad de convencerlos, a pesar de que lo hemos intentado e intentado”, señaló otro ex funcionario que prefirió el anonimato por la delicado del tema en la actualidad.

Elliott Abrams, representante especial de Estados Unidos para asuntos venezolanos, señaló que uno de los obstáculos de los agentes de las fuerzas de seguridad de Venezuela es la presencia de los cubanos en sus departamentos. “Ellos son los ejecutores. Son las personas que están observando a generales y coroneles como halcones. Son las personas que están sustancialmente a cargo de la encarcelación y el castigo”, aseveró.

Con información de The Washington Post