Cuba
Foto: Eliana Aponte

Ernesto Mirabal prácticamente no durmió. Este taxista cubano debió hacer una fila de casi cinco horas en una gasolinera, en momentos en que la falta de combustible fuerza a la isla socialista a vivir, una vez más, en cámara lenta.

“Ahora tengo gasolina para hoy y mañana, pero pasado mañana tengo que volver a la odisea”, relata. Destaca que entre sus colegas reina un ambiente “de mucho estrés y mucha incertidumbre”.

Desde que el presidente Miguel Díaz-Canel pidió el 11 de septiembre “austeridad y ahorro” de combustible, debido a las sanciones de Estados Unidos contra las navieras que transportan el petróleo venezolano, vientos de pánico soplan para una población que corrió a abastecerse de carburantes.

La situación es tan complicada que Díaz-Canel pidió “desempolvar” las medidas aplicadas durante el denominado “período especial“ de los años 90, cuando una severa crisis económica provocó estragos en la población tras la caída de la Unión Soviética.

En aquel entonces fueron impactadas las redes de transporte urbano e interurbano. Hubo constantes y largos apagones eléctricos que se sumaron a la escasez de alimentos y otros bienes.

De ahí que los cubanos recuerden con escalofríos esa época que provocó migraciones masivas y dolorosas separaciones de familias.

«Situación coyuntural»

El líder expresó que no están al inicio de otro “periodo”, y que la actual crisis es una situación coyuntural provocada por el recrudecimiento del embargo de Estados Unidos y las restricciones de la administración Trump.

Cuba produce petróleo suficiente para cubrir 40% de sus necesidades (principalmente generar electricidad en plantas térmicas), según datos del gobierno. El resto lo recibe prácticamente en su totalidad de Venezuela a precios subsidiados.

En Cuba, que conectó la 3G (Internet móvil) en diciembre, las redes sociales están funcionando a toda máquina. Las imágenes de filas interminables en las estaciones de servicio se multiplican en Twitter y Facebook. Se crearon grupos de WhatsApp en torno a la pregunta de moda: “¿Dónde hay combustible?”. Algunas de las medidas son idénticas a las que se tomaron hace 25 años: el transporte público se redujo al mínimo, mientras agentes de la policía detienen a los autos estatales para obligarlos a llevar pasajeros.

En los campos de caña de azúcar miles de bueyes reemplazarán las máquinas. En las empresas y administraciones públicas se reducen horarios. Está prohibido encender los equipos de climatización y hay cortes de electricidad en algunas horas del día.

Se utilizará carbón vegetal, leña y aserrín para cocinar en entidades gastronómicas, comedores obreros, centros de elaboración y pequeñas industrias.

Algunos empleados están en paro técnico y otros trabajan desde casa. También se redujo la frecuencia de recolección de basura en La Habana, lo que complica la lucha contra el dengue, reconoció el Ministerio de Salud.