La parlamentaria estadounidense Rashida Tlaib declinó este viernes utilizar una visa humanitaria que Israel le había concedido para visitar a su abuela en Cisjordania, después de que le cancelaran el permiso para un viaje de trabajo por su apoyo al boicot al Estado hebreo.

«He decidido que visitar a mi abuela bajo estas condiciones opresivas está en contra de todo lo que creo en la lucha contra el racismo, la opresión y la injusticia», dijo en Twitter la legisladora demócrata de origen palestino.

Las autoridades israelíes habían prohibido la víspera la visita de dos parlamentarias demócratas críticas con Israel y que apoyan el boicot contra el país, Tlaib e Ilhan Omar. Ambas son críticas acérrimas del presidente estadounidense Donald Trump y son las primeras mujeres musulmanas en ser elegidas representantes en el Congreso de Estados Unidos.

Tlaib es la primera legisladora estadounidense de origen palestino y después de que se le negara la visa oficial el jueves pidió un permiso humanitario para visitar a su anciana abuela, que vive en el pueblo de Beit Ur al Fauqa, cerca de Ramala, en Cisjordania ocupada.

«Podría ser mi última oportunidad para visitarla», alegó la parlamentaria en su carta colgada en Internet. Pero este viernes declinó el viaje a Israel, que es la puerta de entrada a los territorios palestinos.

«Cuando gané, yo le di al pueblo palestino esperanza de que alguien finalmente iba a decir la verdad sobre las condiciones inhumanas. No puedo permitir que el Estado de Israel apague esta luz humillándome a mí y utilizando el amor por mi sity (abuela) para doblarme con sus políticas opresivas y racistas», dijo.

Al pedir el permiso humanitario, Tlaib se había comprometido a respetar todas las restricciones y a no promover el boicot contra Israel durante la visita. «Silenciarme y tratarme como una criminal no es lo que ella quiere para mí. Eso mataría un pedazo de mí», dijo este viernes.

El movimiento Boicot, Desinversión, Sanciones, hace un llamamiento al boicot económico, cultural y científico de Israel para protestar contra la ocupación de los territorios palestinos.

Israel votó en 2017 una ley que permite prohibir la entrada en su territorio a los partidarios del BDS, a los que denuncia como antisemitas, acusaciones que ellos rechazan.