Las “elecciones” presidenciales del 20 de mayo de 2018, que le adjudicaron la victoria a Nicolás Maduro, fueron desconocidas por la Asamblea Nacional, el Grupo de Lima, Estados Unidos y la Unión Europea.

La coalición de 14 países de la región, excepto México, instó a Maduro a que reconociera a la Asamblea Nacional y le transfiriera de forma provisional el poder ejecutivo hasta que se realizarán nuevas elecciones presidenciales democráticas. Incluso, la Unión Europea pidió que se realizaran nuevos comicios.

Pese a esto, la juramentación se llevó a cabo ante el Tribunal Supremo de Justicia y las reacciones internacionales no tardaron en aparecer.

Paraguay fue el primero en establecer posición: ruptura de relaciones diplomáticas, cierre de la embajada en Venezuela y el retiro inmediato del personal acreditado. Luego, las reacciones sobre el inicio del nuevo mandato de Maduro, no se detuvieron.

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) acordó no reconocer la legitimidad del nuevo período de Nicolás Maduro e instó a los Estados miembros a adoptar medidas diplomáticas, políticas y económicas que consideren apropiadas para contribuir con la restauración de la democracia. La resolución se aprobó con 19 votos a favor, seis en contra, ocho abstenciones y una ausencia.

La Unión Europea instó Nicolás Maduro a reconocer y respetar la función de la Asamblea Nacional. Señaló que está colaborando con socios internacionales y regionales en la búsqueda de la forma para propiciar condiciones para llevar a cabo un proceso político con credibilidad y reiteraron que mantendrán abiertos los canales de comunicación.

Perú prohibió la entrada a su territorio a Nicolás Maduro y a 100 funcionarios de su gobierno, como: Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Delcy Rodríguez, Tarek William Saab, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol y Aristóbulo Istúriz.

Argentina reiteró el desconocimiento a Nicolás Maduro y prohibieron el ingreso a la República a funcionarios de alto nivel.

Chile señaló que es «un día negro» para la democracia en Venezuela, debido a que colocaron una lápida sobre ella. Desconocieron al gobierno y enfatizaron que mantendrán relaciones con bajo nivel, en consonancia al resto de los países que integran el Grupo de Lima. 

Panamá reiteró también el desconocimiento e indicaron que se encuentra evaluando las próximas medidas diplomáticas para Venezuela, debido a que «todas las opciones están sobre la mesa». 

Canadá rechazó el nuevo mandato presidencial y aseguró que «el régimen de Venezuela se encuentra totalmente arraigado a una dictadura». 

Brasil también manifestaron su rechazo a Nicolás Maduro y reafirmó su apoyo al Palramento venezolano. Además, reiteró que continuará trabajando junto con demás países para la restauración de la democracia en el país.