Después de cuatro años de gobierno de la socialista Michelle Bachelet, los chilenos se preparan para dar un giro a la derecha en las elecciones de hoy, en las que parte como favorito el empresario Sebastián Piñera.

En los séptimos comicios presidenciales, luego de finalizada la dictadura de Augusto Pinochet, todos los sondeos y proyecciones sitúan a Piñera en un cómodo primer lugar, a bastante distancia del candidato del oficialismo Alejandro Guillier. Sin embargo, la ventaja de Piñera no le permitiría vencer en primera vuelta y tendría que esperar hasta el balotaje del 17 de diciembre para dirimir su futuro.

“Es poco probable que Piñera gane la elección en primera vuelta”, dijo Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca, que vaticina que el exitoso empresario obtendrá 44% de los votos –por debajo del 50% necesario para ganar– , Guillier, en torno a 25%, y Beatriz Sánchez, representante del Frente Amplio, 11%. En total, 8 candidatos, 6 de los cuales de centro izquierda, aspiran a suceder a Bachelet a partir del 11 de marzo de 2018. Una alta abstención favorecería a Piñera, con un electorado motivado y cautivo, aseguran los analistas.

En los últimos días, Bachelet ha instado a que los 14,3 millones de electores acudan en masa a las urnas. “Ejerzamos ese derecho ciudadano; tantos años que no tuvimos derecho de votar y hoy lo podemos hacer. Más de 40.000 personas sufragarán fuera de Chile. La abstención no le hace bien a la democracia”, instó la presidente.

“Cuando uno vota después tiene derecho de patalear. ¿Quién va a criticar y patalear si no ha ejercido su derecho ciudadano?”, dijo la mandataria en una entrevista con CNN Chile.

Al igual que en Argentina, en Perú o en Brasil, el país suramericano parece estar preparado para un giro a la derecha por segunda vez desde la vuelta a la democracia en 1990.

De 2010 a 2014, Piñera rompió la hegemonía que había mantenido la centroizquierda que llevó a la nación suramericana a un período de prosperidad sin precedentes, aunque no logró desmantelar el legado de Pinochet.

Luego de un crecimiento en torno a 1,8% en los cuatro años de Bachelet, el mercado da por descontado el retorno de la derecha al Palacio de La Moneda, según los analistas. “Los chilenos no quieren derribar el modelo económico y social, sino corregir su estructura”, explicó Morales, en relación con las motivaciones para reelegir a Piñera, cuyo programa apunta a modificar algunas de las reformas sociales implementadas por Bachelet, junto con la promesa de convertir a Chile en un país desarrollado en los próximos ocho años.

No todos piensan, sin embargo, que en caso de victoria Piñera vaya a cumplir su promesa de revisar las reformas impulsadas por Bachelet, en particular la tributaria, la laboral y la ley del aborto terapéutico que, junto con la gratuidad de la educación superior, son algunas de las más emblemáticas del último mandato de la socialista. “No va a tener mayoría en el Congreso”, aseguró la analista Marta Lagos, fundadora de Latinobarómetro y MORI Chile.

Además de los comicios presidenciales, los chilenos están llamados también a renovar gran parte del Congreso con la inauguración de una nueva ley electoral que puso fin al sistema binominal heredado del régimen Pinochet, reemplazado por uno proporcional que apunta a mejorar la representación. Los cálculos electorales indican que la derecha aumentaría su representación en el Congreso en desmedro de la centroizquierda, pero un eventual gobierno de Piñera no tendría mayoría en ninguna de las dos cámaras.

Campaña. En el cierre de campaña, Piñera apeló el jueves a la unidad y a la clase media, mientras que Guillier, su principal rival, reivindicó el legado de la socialista Michelle Bachelet.

“Quiero ser el presidente de la unidad, de la clase media, de los niños y de las personas mayores, de las regiones y del mundo rural”, dijo Piñera, que lidera los sondeos con 34,5%.

Rodeado de su esposa Cecilia Morel, sus cuatro hijos, sus nietos, alcaldes y representantes del Movimiento Chile Vamos, Piñera prometió crear el Ministerio de la Familia y el Desarrollo Social, y una Red Clase Media Protegida para convertir a Chile en un país mejor.

A escasas cuadras de La Moneda, la sede de la Presidencia chilena y ante 13.000 personas, Guillier defendió el legado de Bachelet, en particular, las reformas sociales impulsadas por la mandataria.

Guillier –con 15,4% de intención de voto– reiteró su promesa de que si llega al poder profundizará la reforma educativa instaurada por la socialista y extenderá la gratuidad de la educación superior a 450.000 estudiantes, desde los 260.000 jóvenes beneficiados después de la puesta en marcha de la reforma. También prometió que avanzará en el proceso de reforma de la actual Constitución y eliminará la Ley del Cobre que vierte millonarias sumas en las arcas de las Fuerzas Armadas.


De Pinochet a Bachelet

Desde 1990 Chile representa un polo de estabilidad política y dinamismo económico en América Latina, después de 17 años bajo la dirección militar del general Augusto Pinochet.

El 11 de septiembre de 1973, Pinochet derrocó a Salvador Allende, primer socialista elegido presidente de Chile en 1970. Acorralado por los golpistas, Allende se suicidó en el Palacio de La Moneda.

Pinochet dirigió el país con mano de hierro durante 17 años. Luego de perder en 1988 un plebiscito que él mismo convocó, cedió el poder en 1990 al demócrata cristiano Patricio Aylwin, elegido en las urnas, aunque siguió al frente del Ejército hasta 1998.

Pinochet murió en 2006 sin haber sido juzgado por los crímenes perpetrados por su régimen, que dejó más de 3.200 muertos, entre ellos el padre de la actual presidente, el general Alberto Bachelet, y 38.000 torturados.

Michelle Bachelet, que también fue torturada por la dictadura, se convirtió en 2006 en la primera mujer en llegar a la Presidencia. Retornó al poder en 2014, pero anunció que no volverá a la política después de entregar el 11 de marzo de 2018 la banda presidencial a su sucesor.