Castillo de Chichén Itzá
Foto Archivo

El Castillo de Chichén Itzá registró la madrugada de este domingo un fenómeno astronómico de belleza indescriptible: la bajada de la Serpiente Lunar, descubierta el 5 de abril de 1993 por el arqueólogo mexicano Víctor Segovia Pinto y el matemático Eddie Salazar Gamboa.

La magia que se percibía en el lugar, gracias al intenso color plata que bañaba la zona arqueológica del Castillo de Chichén Itzá aumentó con la llegada del sacerdote maya Tiburcio Can May, quien inició un ritual en la zona.

El fenómeno de la Serpiente Lunar se registra dos veces al año. «Puede ser de abril a mayo o de septiembre a octubre; como en esta ocasión que la diosa maya de la Luna, Uh, baja para agradecer la llegada de las lluvias y las buenas cosechas», refirió.

«El fenómeno se registra con la luz de la Luna llena formando triángulos, en la misma alfarda donde desciende Kukulcán», explicó. El fenómeno consiste en un efecto solar en forma de serpiente que aparece al atardecer de los equinoccios.

Cuando la Serpiente Lunar de Otoño se empieza a formar, el Castillo de Chichén Itzá tiene un marco espectacular de estrellas. Estas van desapareciendo a medida que la Luna forma siete triángulos isósceles, igual que cuando desciende Kukulcán.

«Este 13 de octubre de 2019 comprobamos el conocimiento perfecto que tenían los mayas en la astronomía y que algunas veces solo estaba al alcance de los sacerdotes, príncipes y reyes», precisó.