Reyes, presidentes, dictadores, revolucionarios… Un coleccionista húngaro ha logrado resumir la historia del siglo XX a través de los autógrafos de más de 3.000 líderes, desde el emperador austríaco Francisco José a Augusto Pinochet, Fidel Castro o el rey Juan Carlos I.

El pasatiempo que es para muchos coleccionar firmas ha sido elevado en los últimos 60 años por el húngaro Zoltán Márián a la categoría de ciencia y arte.

“Hay que tener dos cosas: paciencia y una buena red de contactos. Dedico mucho tiempo a la segunda”, dice cuando se le pregunta su secreto.

El coleccionista, uno de los más cotizados internacionalmente, ha publicado recientemente un tomo con la reproducción de las 500 firmas más interesantes, titulado Signed by World Leaders (Firmado por líderes mundiales).

En el libro, las fotos dedicadas y los autógrafos van acompañados de relatos y anécdotas sobre acontecimientos políticos e históricos.

Una de las más antiguas es una firma original de Francisco José I, emperador de Austria, datada en 1900.

Inicios difíciles

Márián inició su colección siendo un niño de 13 años en una Hungría bajo la dictadura comunista, con pocas posibilidades de comunicarse libremente con el extranjero.

Comencé a coleccionar firmas en 1961, en sexto grado“, indica. Pero su afición causó sustos a su familia, que incluso fue interrogada por la Policía.

Por ejemplo, cuando en 1971 le escribió a Alexander Dubcek, considerado por el régimen como un enemigo por haber dirigido tres años antes la Primavera de Praga, aplastada por las tropas soviéticas.

“Yo trabajaba en la Fiscalía y debe ser por eso que le comunicaron a mi padre que los ‘camaradas’ checoslovacos observaban con resentimiento la correspondencia de su hijo hacia Dubcek”, relata Márián, que añade que siguió escribiendo al disidente y que logró su autógrafo.

El mismo problema tuvo por sus contactos con el entonces dictador de Albania, Enver Hoxha, o el presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson.

Mientras estudiaba inglés en Londres consiguió una foto firmada del dictador chileno Augusto Pinochet, que escondió de la policía de aduanas bajo la ropa sucia en la maleta.

Joyas de la colección

“La firma más importante es la que es difícil de conseguir y de la que hay menos”, sentencia este exfiscal de 72 años al referirse a las que considera joyas de su colección, como las de Than Shwe, dictador de Birmania entre 1992 y 2011, o la del Sultán de Brunei, Muda Hassanal Bolkiah, que tardó 43 años en conseguir.

“Hay pocos como yo. Sólo reúno las firmas de los líderes. No es arriesgado asegurar que la mía es la colección de este índole más importante de Europa”, asegura.

La red de contactos

Entre quienes le han ayudado, Márián destaca a Simeón, último rey y luego primer ministro de Bulgaria, con el que está en contacto desde 1972, cuando el exmonarca vivía en Madrid.

“Como no tenía su dirección, solo puse en el sobre: Simeón II, Madrid, y mi carta le llegó“, cuenta.

“Me ayudó con la firma de Hassan II de Marruecos, que ningún otro coleccionista tiene”, relata.

España y América Latina

La colección incluye los autógrafos de todos los líderes recientes de España y América Latina, desde el argentino Juan Perón al dictador español Francisco Franco, el cubano Fidel Castro o el expresidente uruguayo José Mujica.

Algunos de los líderes de la región se encuentran en el capítulo de “Dictadores” y varios le respondieron desde la cárcel, después de su caída.

“Conseguir sus firmas fue fácil, supongo que porque para ellos significaba algo especial. Generalmente no sólo firman fotos, sino que mandan cartas”, cuenta Márián, que menciona, entre otros, al boliviano Luis García Meza y al argentino Jorge Rafael Videla.

Márián cuenta que el exdictador haitiano Jean-Claude Duvalier “quiso demostrar su grandeza mandando una foto del tamaño de medio escritorio”, la más grande que jamás recibió.

Foto de Juan Carlos I

Los reyes son los más difíciles, ya que suelen mandar sólo facsímiles, que no tiene valor para los coleccionistas.

“Le escribí varias veces a (rey emérito de España) Juan Carlos I, pero siempre me llegaban versiones impresas. Finalmente, mi hija Dorina le pidió una firma original para mi cumpleaños. Y me sorprendió con la foto, no sólo firmada, sino dedicada”, dice con orgullo el coleccionista.

Hasta una tarjeta de crédito

Una de las mayores sorpresas de la colección se refiere al exgobernador de las Islas Seychelles Julian Asquith Oxford, a quien no pudo contactar en vida.

Tras pedir a su hijo algún documento firmado, este le envió la última tarjeta de crédito que usó Oxford.

“Todavía era válida. Casi tuve la tentación… Pero la tarjeta y la firma tenían mucho más valor para mí”, recuerda con humor.


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