Ser uno de los comensales que toman sopa y beben vino en torno a una mesa en una recreación de La boda campesina, de Pieter Bruegel el Viejo, es posible desde este miércoles en una exposición en el Atomium de Bruselas.

En esta muestra se puede descubrir de manera interactiva el mundo del visionario pintor fallecido hace 450 años.

Bruegel, una experiencia poética ofrece una primera toma de contacto con el pintor flamenco del renacimiento, maestro del paisaje, que retrató como nadie las costumbres de la época.

Arnaud Bozzini, director de exposiciones en el Atomium, dijo que para Bélgica Bruegel el Viejo es «una figura fundamental que ilustra a través de sus pinturas el ambiente en el que vivía».

Añadió que «por sus técnicas, aún hoy se ve, ha marcado definitivamente la historia del arte del renacimiento».

La muestra

La muestra, dirigida al público de todas las edades que visita el emblemático edificio, no exhibe originales sino reproducciones y proyecciones de las obras.

El Atomium «no es un museo, pues no posee las condiciones de conservación. Lo que queremos es ofrecer las claves de comprensión» de «uno de los grandes maestros de la pintura», añade Bozzini.

La muestra de Bruegel, que se prolongará hasta el 13 de septiembre del próximo año, incluye instalaciones que permiten una «inmersión» en algunas de sus obras, en su mayoría plasmadas sobre tablas de roble muy finas.

Distribuida en dos pisos, en la planta inferior la exposición pone en escena cinco pinturas de la serie Las seis estaciones a través de una escenografía tridimensional que invita a dar un paseo por los característicos paisajes «bruguelianos», plagados de detalles.

La segunda planta se centra en la personalidad del artista flamenco, cuya vida está rodeada de misterio y suposiciones.

El elemento más sorprendente en esa sala es una mesa de madera con dos bancos a cada lado colocada junto a La boda campesina, que recrea con exactitud la que figura en la pintura, incluidos los platos y alimentos que comen los comensales y que se convertirá, sin duda, en el lugar para hacerse un selfie.

Nacido en Bruselas sobre 1520, Bruegel se estableció en el barrio de Marolles, donde realizó la mayoría de sus obras, aunque también residió un tiempo en Amberes.