AFP

A finales de junio de 2020 se conocía en el mundo la caída de Wirecard, una empresa alemana dedicada a las finanzas y tecnología. En Venezuela tuvo un especial impacto en la comunidad de freelancers debido a que distintos servicios para recibir pagos en línea estaban, de algún modo, vinculados con este procesador de pagos internacional.

Siendo una empresa menos conocida que algunos de sus competidores, como PayPal, el desastre financiero de Wirecard ha impactado a negocios y freelancers que usaban sus servicios, así como a miles de accionistas que vieron cómo el valor de su inversión se desplomaba hasta prácticamente desaparecer luego que una auditoría de la firma KPMG revelara que no había podido confirmar la existencia de dos mil millones de dólares en efectivo presuntamente depositados en cuentas en Singapur.

Dan MacCrum y Stefania Palma, periodistas del Financial Times, publicaron en febrero de 2019 una investigación sobre las prácticas contables de Wirecard, haciendo especial énfasis en operaciones presuntamente fraudulentas que se realizaron para incrementar de forma artificial el valor de la compañía cuando se encontraba en búsqueda de autorizaciones gubernamentales para operar en 11 países entre los cuales se encontraban India, China y Nueva Zelanda

La publicación del artículo de McCrum y Palma trajo como consecuencia una investigación inicial por parte de la agencia reguladora alemana BaFin que en 2019 no profundizó en las prácticas de la tecnológica, así como una investigación externa solicitada la propia compañía a una firma de abogados que encontró evidencia de irregularidades cometidas por miembros de Wirecard en Singapur, los cuales fueron despedidos.

El equipo del Financial Times continuó investigando las actividades y publicando artículos con indicios de actividades fraudulentas en la compañía lo que llevo a los abogados de Wirecard a exigir al periódico que cesara las publicaciones, inclusive BaFin la agencia reguladora alemana investigó y demandó al Financial Times por sus publicaciones, quienes lograron demostrar ante la justicia que no había nada ilegítimo en sus reportajes.

Es el trabajo de investigación continuado de McCrum, Palma y el resto de los periodistas del Financial Times lo que eleva la presión de la opinión pública sobre Wirecard quienes, finalmente deciden contratar a la firma auditora KPMG para que demuestre que sus estados financieros, auditados por EY durante una década, son correctos.  Lo que parecía ser una movida para demostrar la transparencia de las actividades de la compañía terminó siendo la estocada final, pues la auditoría de KPMG no sólo confirmó el trabajo de investigación realizado por la prensa, sino que además evidenció la ausencia de casi dos mil millones de dólares presuntamente depositados en Singapur y de los que no hay evidencia de su existencia.

Este caso también trae una lección para la comunidad de negocios en todo el mundo, durante al menos un año inversionistas, analistas financieros, auditores y funcionarios ignoraron la información publicada por un medio independiente y fallaron en hacerse las preguntas correctas acerca de cómo esta compañía estaba haciendo dinero.

Lo que hemos visto desde el 25 de junio de 2020 ha sido la caída de la otrora estrella de la industria tecnológica y financiera alemana, lo que ha traído como consecuencia una revisión de las regulaciones contables en ese país europeo y ha afectado la reputación de firmas de auditores en Alemania. En este momento la comunidad de negocios global compara el caso de Wirecard con la caída de Enron en el año 2000.

Ficha Mariela Llovera


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