senos
Imagen de Tatutati en Pixabay

Aunque no lo creas, sí es posible alcanzar un orgasmo estimulando los senos. Las mujeres que ya lo han experimentado pueden dar fe de ello.

La razón es que existen muchas zonas erógenas, o con alta sensibilidad, en el cuerpo que, lastimosamente, muchas veces son ignoradas por la pareja. Una de estas zonas son los senos. Por medio de la estimulación de estos puedes regalarle un orgasmo soñado a tu compañera

Desde este momento, presta atención a esta zona, sobre todo a los pezones, y verás que podrás llevar a tu pareja a una franja mágica.

Los orgasmos femeninos no solo se producen por medio de la estimulación de los genitales, así como en el sexo, no todo gira en torno a la penetración. Hay muchos hombres que solo se enfocan en penetrar y olvidan estas otras zonas que brindan tantas sensaciones orgásmicas.

Cómo alcanzar un orgasmo estimulando los senos

Los senos forman parte de las zonas erógenas del cuerpo, pues, son muchas las terminaciones nerviosas que concentra en sus pezones y es por ello que, cuando son estimulados de la manera correcta pueden ser una fuente capaz de provocar un orgasmo.

Vale acortar que, un orgasmo alcanzado por medio de la estimulación de los senos es simplemente inolvidable. De hecho, algunos estudios han señalado que estimular los senos activa áreas del cerebro que también participan cuando se estimula la vulva o la vagina.

En todo caso, la oxitocina es una hormona que juega un papel importante. Pero, más allá de la explicación científica, compartiremos algunos datos contigo para que lleves a tu chica al cielo por medio de la estimulación de los senos.

Pasos para alcanzar el orgasmo estimulando los senos

  1. Acaricia de manera sutil la areola del pezón: con la yema de tus dedos. Hazlo suavemente. Poco a poco el pezón se pondrá erecto. Luego, puedes proceder a acariciar el resto del seno
  2. Sigue con tu lengua: y baja desde la clavícula hasta el punto que separa los senos. Ve aproximándote a los senos y vuelve al centro, es decir, al pezón. Haz así con cada seno. Bordéalos con tu lengua, dejando el rastro de tu saliva.
  3. Juego con tus dedos y tu lengua: mientras acaricias suavemente un seno, con tu lengua puedes rozar el otro.
  4. Juega con el pulgar y el índice y da toques suaves a los pezones. Recuerda no ejercer mucha presión, ya que podrías lastimar a tu compañera; pues, como destacamos, es una zona extremadamente sensible.
  5. De abajo hacia arriba: puedes presionar con suavidad los senos e ir también desde los costados hacia el centro. Aprieta, pero suave. Puedes morder, pero suave. Recuerda que la palabra “suave” es clave.
  6. No presiones con fuerza tus dientes: porque ocasionarías dolor y retrasarías el placer –a menos que tu compañera te dé la orden de morder y te diga hasta qué punto de intensidad puede soportar-. Todo en consenso.
  7. Imagina que es un piano: y tócalos ligeramente.
  8. Los senos son un caramelo: esto lo puedes ver mientras deslizas tu lengua con lentitud y alternas con más velocidad, tal como si degustaras un delicioso dulce.
  9. Inhala: y ella sentirá la corriente de aire y de tu respiración. Esto le hará experimentar una deliciosa sensación.
  10. Intensifica: los movimientos, es decir, afina la técnica cuando descubras cuál de tus caricias la aproxima más al clímax.

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Recuerda, en la cama hay muchos juegos por probar, así como el cuerpo tiene tantas zonas por explorar. Debajo de sus nalgas, por ejemplo, puedes también generar mucho placer para excitarla. Pero, por ahora, concéntrate en sus pechos y permítele alcanzar un orgasmo estimulando los senos. 


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