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Los hábitos de sueño de los niños pequeños son fundamentales para que duerman toda la noche, lo que favorece su desarrollo y crecimiento. Janine Reynolds, enfermera en la Sheffield Sleep Clinic, participó en un proyecto cuyo objetivo fue aumentar el tiempo  de sueño en  bebés y niños pequeños durante la noche.

Luego de participar en el proyecto publicó algunas de las estrategias que le dieron resultados favorables.

La primera de ellas fue emplear una rutina constante antes de ir a dormir. Esta puede empezar con alguna actividad de coordinación ojo-mano durante media hora. Luego, se puede cenar alimentos que sean livianos y no dificulten la conciliación del sueño. Finalmente, se les da un baño, ideal para que se relajen y cambien la temperatura de su cuerpo antes de ir a la cama.

Por las fases del sueño de los niños pequeños, es normal que se despierten entre seis y ocho veces cada noche. Por ello, hay que dejar que se duerman solos para que sean capaces de conciliar el sueño por sí mismos.

Otra de las claves que aconsejó Reynolds es quitar los televisores y juguetes ruidosos del cuarto. Además, se debe evitar proyectores llamativos que solo llamarán más su atención. La habitación debe estar oscura o en su defecto con una luz muy ligera en tonos rojizos o anaranjados  que favorecen más el sueño.

Si los niños sienten que se están yendo a dormir querrán un beso o un cuento más, los cuales hay que reducir al mínimo. Por último, se aconsejó no darles azúcar ni ponerlos a hacer  ejercicios las horas antes de ir a la cama. Cansar a los niños para que duerman mejor es un mito. Hacer ejercicio los activa al igual que ingerir bebidas azucaradas o dulces.