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Los accidentes suelen ocurrir en los momentos menos oportunos y dejar una herida que puede complicarse si no se desinfecta. Un resbalón al pie de la escalera, al cortar verduras en la cocina o al jugar con las mascotas, lo cierto es que la posibilidad de sufrir una cortada, golpe o raspón siempre estará presente. Sin embargo, las personas deben estar preparadas porque estas heridas no son tan simples como se creen.

Atender rápido este tipo de lesiones es fundamental, así que aquí se comunica una lista de cuáles son los pasos que se deben seguir al momento de que este inconveniente se presente.

Lo primero es entender qué tipo de herida es, porque esto ayudará a enfrentar mejor la situación. Puede que a simple vista sea un raspón en la frente, pero por dentro haya consecuencias más graves.

Las heridas abiertas son aquellas en las que la dermis se ve afectada. Por lo general, son raspones o cortadas profundas. Estas son las más peligrosas porque el riesgo de infección es sumamente alto y la atención no oportuna puede generar una infección mayor.

Las heridas cerradas se perciben cuando aparecen hematomas en la piel. Aunque el riesgo de infección es mucho menor, se debe tener presente que la hemorragia o la ruptura de un vaso sanguíneo se originó dentro de la primera capa de la piel. Por ende, es importante palpar la zona afectada y si esta está abultada lo mejor será ir a un especialista para verificar que el daño no sea severo.

Para desinfectar una herida en la casa es fundamental lavar las manos con jabón para alcanzar el máximo grado de esterilidad. Solo después se puede proceder a tocar la zona afectada, revisar la profundidad de los cortes y chequear si se tiene algún tipo de residuos.

Pasos a seguir:

Si son heridas superficiales. Codos, rodillas, manos, dedos, talones y cabeza son las áreas más comunes. Basta con enjuagar la zona con agua y jabón, preferiblemente neutro. Se seca con una gasa y se comprueba si deja de sangrar. Después es recomendable aplicar una crema o spray antiséptico elaborado con yodo. Si no es muy grande, se deja que se seque al natural. De lo contrario, se debe cubrir la herida con una capa ligera de gasa y sostener con adhesivo.

Si son heridas más profundas. Básicamente el procedimiento es el mismo, pero es necesario tener más cuidado. En esos casos es mejor utilizar algodones o hisopos para desinfectar, luego de controlar la hemorragia.

En este tipo de casos es normal que el sangrado se prolongue. Sin embargo, si dura más de cuatro minutos con la misma cantidad de sangre será necesaria una intervención quirúrgica. La cantidad de puntos la determinará el médico.

Otra de las soluciones que se puede emplear es el agua oxigenada. Eso sí, solo en los bordes y después de haber enjuagado la lesión. No se debe aplicar directamente este producto ni empapar la zona afectada, el cuerpo necesita que ese lugar esté seco para que los glóbulos empiecen a generar la costra.

Al tener la piel limpia, se aplica un ungüento antiséptico y, de ser posible, algún compuesto cicatrizante. También existen vendajes y cremas que actúan rápidamente.