La actividad física, sin cuidado, control o supervisión, puede ser perjudicial y ocasionar graves lesiones. Son muchos los corredores afectados por no fortalecer las articulaciones, y son aún más los que sufren por levantar pesos inadecuados en el gimnasio.

Una forma de entrenamiento sencilla, sin impacto y muy efectiva es el TRX. Se trata de un sistema de ejercicio en suspensión, desarrollado por el Navy SEAL, principal fuerza de operaciones especiales de la Armada de los Estados Unidos, en el cual se trabaja con el propio peso. Aunque suene fácil, una rutina diaria de una hora consume al menos 600 calorías.

La herramienta del TRX consiste en un arnés sujeto por un punto de anclaje. La persona que lo realiza debe sostenerlo y comenzar los movimientos con la inclinación adecuada a su nivel.

La principal ventaja de este entrenamiento, de acuerdo a TRXTraining, es la posibilidad de realizarse en cualquier lugar. No solo en el gimnasio, sino también en la casa, en un parque o en la playa. Lo único necesario es el punto para anclar el arnés y las ganas de ejercitarse.

Frente a otras rutinas, según Cuídate Plus, el TRX ofrece más ventajas pues mejora el equilibrio, la estabilidad de la parte central del core (área que abarca la zona abdominal y la parte baja de la espalda) y la flexibilidad.

En cada sesión se trabaja gran cantidad de músculos corporales como cuádriceps, femorales, glúteos, bíceps, tríceps, espalda, hombros, entre otros, por lo que la tonificación y la fuerza son algunos de los resultados.

Este tipo de ejercicio, siempre bajo la supervisión de un profesional, es apto para todo nivel y edades, pues no tiene impacto sobre las articulaciones. Todo lo contrario, disminuye el riesgo de lesiones. Fisioterapeutas y médicos especialistas en deporte lo recomiendan en tratamientos de rehabilitación.

Pérdida de peso, mantenimiento de la masa muscular y aceleración del metabolismo son otros de los beneficios que aporta este sistema de entrenamiento de tipo funcional.

Con información de TRXTraining