Licor
Foto | Algunos de los mitos más famosos sobre el guayabo son mentiras.

Es época de tragos y aunque la recomendación más acertada sería la de alejarse de ellos, lo cierto es que mucha gente se da sus lujos y así sea para brindar, le echa mano al licor.

El asunto es que no muchos lo saben controlar y se enfrentan a la resaca el día siguiente de una fiesta. Así que vale la pena revisar qué dice la evidencia en torno a este enemigo de los bebedores.

Ansiedad, náuseas, boca seca, mareo y un sentimiento de culpa que martilla al ritmo de un dolor de cabeza regado por todo el cuerpo son síntomas que, al día siguiente de haber consumido licor, consolidan un diagnóstico claro: resaca.

Si a esto se suman un mal genio que crece y unas ganas irrefrenables de desaparecer, no hay duda de que el «enratonado» cayó en un nivel grave que lo obliga a implorar por un remedio que lo saque de su agonía, mientras promete alejarse para siempre del alcohol.

El problema es que, en ese momento, muy pocos afectados aceptan que se trata de una molestia pasajera. Y muchos sueñan con una fórmula mágica que los cure de manera inmediata.

Este malestar se conoce entre médicos como veisalgia (de ‘kveis’, intranquilidad, y ‘algia’, dolor). Aunque hay pocos estudios al respecto, se sabe que la resaca es la manifestación de modificaciones metabólicas y endocrinas (hormonales) que motivan reacciones en el sistema de defensa del cuerpo.

Aunque esto no dice nada, podría interpretarse como una agresión al organismo, que se ve obligado a responder de varias maneras. La cantidad de sustancias que se producen cuando uno está alcoholizado (como metanol, histamina, aldehídos y polifenoles) desencadena procesos de inflamación, por lo que el cuerpo trata de protegerse.

Toda esta sopa de sustancias produce efectos que, a la larga, son los que dan lugar a los molestos síntomas del resaca. Por ejemplo, al apretar los vasos sanguíneos periféricos se eleva la tensión arterial, lo que sumado a la dilatación que el alcohol produce en dichos vasos del cerebro se confabulan para producir el dolor de cabeza tan terrible que acompaña al afectado; estimula terminales nerviosas se ocasiona dolor en todo el cuerpo; cambia la concentración del agua y de la sal, hay sed y náuseas; ralentiza la transmisión nerviosa aparecen la borrachera y el aturdimiento; disminuye el oxígeno se aumenta el ritmo del corazón y se les abre paso a la ansiedad, la irritabilidad y el mal sueño.

Como es natural, los síntomas varían de unas personas a otras y dependen de la cantidad y la calidad de lo consumido. Se ha demostrado que los licores destilados (como aguardiente, vodka y whisky) producen resacas más llevaderas porque liberan menos sustancias nocivas que los fermentados (vino, cerveza y chicha).

Aunque no existe una cura absoluta ni inmediata para la resaca, los siguientes productos y recomendaciones han sido probados para atenuar los síntomas.

Jugos de fruta: contienen fructosa, un azúcar que ayuda al cuerpo a eliminar el alcohol con rapidez. Prefiera la naranja, la mandarina o el tomate.

Miel: fuente de fructosa. Una cucharadita cada 4 horas cae bien.

Caldos sin grasa: los cubos de concentrado son buenos, o un consomé con sal. Ellos reponen el sodio y el potasio que se pierden.

Hidrátese: el alcohol deshidrata, entre otras cosas porque inhibe la hormona antidiurética, lo que produce más orina. La solución es reponer el agua perdida.

Complejo B: los tragos lo eliminan del cuerpo. Su déficit es responsable de la sensación de tensión y cansancio durante la resaca. Hay alimentos que ayudan a reponerlo, como el caldo de carne o de pescado, el huevo, el pan, las frutas y los cereales.

Café: el alcohol dilata los vasos sanguíneos cerebrales y, como se dijo antes, es una de las causas del dolor de cabeza. El café es vasoconstrictor; es decir, los cierra y ayuda a que el cerebro se sienta mejor. Una taza es suficiente.

Analgésicos: una tableta de analgésico, si no sufre de gastritis, es suficiente. Recuerde: una sola.

Dormir: se ha demostrado que el sueño es un buen aliado de los procesos de eliminación del alcohol y de mejoría de los síntomas.

Antes de tomar, desmóntense de estos mitos

Cómo en esta época aumenta la ingesta de alcohol, es bueno aclarar algunas creencias sobre la resaca, que muchas veces empeoran.

Comer antes lo rebaja. La comida, antes o después de beber, no previene la resaca. Solo retarda la llegada del alcohol a la sangre.

Los antiácidos lo curan. Tomarlos antes o después de beber ayudan a mejorar los síntomas gástricos, pero las otras molestias seguirán ahí.

Agua y leche lo evitan. Es importante tomar líquido para contrarrestar la deshidratación, pero los demás síntomas no se modifican por tomar agua o leche en cantidad.

Otro trago lo mejora. No. Ingerir más licor empeora el proceso y prolonga la resaca.

Mezclar bebidas es peor. Son los productos que libera cada licor y la forma en que se metabolizan los que detonan la resaca. Mezclas de tragos que liberen pocas sustancias o menos lesivas producirán resacas más llevaderas y viceversa.

Hay resacas sin licor. No sobra decir que para que todo esto aparezca es imprescindible el alcohol. La resaca solo aparece tras tomar trago y no con otras sustancias.