La crisis migratoria provocó un aumento significativo en la demanda de servicios públicos en Pacaraima, en la frontera de Brasil con Venezuela.

La cantidad de venezolanos atendidos en el único hospital de la ciudad aumentó en 438% entre 2015 y 2018. En la red de educación municipal, un tercio de los estudiantes nació en Venezuela, y el concejo municipal estima que hay 860 niños que esperan la disponibilidad de cupos en las tres escuelas disponibles.

Como principal puerta de entrada para los venezolanos en Brasil, Pacaraima enfrenta dificultades para sostener el creciente volumen de la demanda de servicios básicos. En una carta entregada al comité de la Cámara de Diputados sobre la crisis en la frontera, el Departamento de Salud Municipal afirma que existe el riesgo de «un colapso inminente de los servicios de salud, dada la capacidad técnica y financiera mínima para la prestación de los servicios a la población».

La organización sugiere ampliar el servicio, pero no cuentan con los recursos suficientes. El municipio afirma que el aumento en el flujo de inmigrantes no fue acompañado por un aumento proporcional en las transferencias del gobierno federal, especialmente en salud y educación.

“La demanda es demasiado grande. Ya les hemos dicho a los gobiernos federal y estatal que Pacaraima necesita un hospital de base para que los venezolanos puedan recibir tratamiento y regresar a Santa Elena de Uairén para aliviar la atención básica”, indicó el alcalde Juliano Torquato.

El comité de cámara que está debatiendo la crisis tiene la intención de llevar la información recopilada al presidente Jair Bolsonaro. La semana pasada, un informe preliminar fue aprobado por el colegiado. El documento recomienda que el gobierno federal estudie formas de aumentar la transferencia de recursos.