Jair Bolsonaro. Presidente de Brasil
Jair Bolsonaro. Presidente de Brasil / Foto: La Nación

El resultado de las elecciones primarias en Argentina dejó divididas a las autoridades brasileñas sobre la actitud que Brasil debe tomar a partir de ahora.

Mientras el presidente ultraderechista, Jair Bolsonaro, insiste en el alineamiento firme con el gobierno de Mauricio Macri y en inclinarse ya hacia un enfrentamiento con Alberto Fernández, los militares que integran su gabinete y el titular de la Cámara de Diputados abogan por mantener la cautela y actuar con pragmatismo.

«Yo no quiero romper unilateralmente, pero él mismo, el candidato que ganó las primarias (Fernández), dijo que quiere revisar el Mercosur. Esa es la primera señal de que será una situación bastante conflictiva», destacó Bolsonaro anteanoche a la prensa al volver al Palacio da Alvorada.

En su visita a la ciudad de Pelotas, el mandatario había advertido sobre la posibilidad de que argentinos huyan a Brasil si la fórmula Fernández-Cristina de Kirchner ganara las elecciones en octubre.

Comparó esa eventual situación con la crisis migratoria de Venezuela, que llevó a decenas de miles de venezolanos a cruzar la frontera hacia Brasil.

«Si no me equivoco, Fernández estuvo en Curitiba visitando también a (Luiz Inácio) Lula da Silva. Es decir, está dando señales más que precisas de que no quiere alinearse a lo que nos alineamos en un momento con Macri, con Mario Abdo Benítez y con el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez», explicó Bolsonaro.

El presidente de Brasil escuchó recomendaciones de sus asesores, pertenecientes a la llamada «ala ideológica», de distanciarse del Mercosur si el kirchnerismo volviese al poder.

Bolsonaro ha sido muy crítico con Cristina de Kirchner: subrayó sus vínculos con Nicolás Maduro y el fallecido Hugo Chávez, así como la buena relación que mantenía con los izquierdistas Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, a los que ve como fuente de todos los males actuales en Brasil.

Desde que asumió, Bolsonaro dejó de lado todo protocolo y respaldó siempre la reelección de Macri.

Algunos consejeros le apuntaban que sus comentarios podrían tener un efecto negativo debido a la generalizada mala imagen pública que tiene en Argentina.

Anteanoche se le preguntó si pretendía ayudar al presidente, y señaló: «No se trata de ayudar o no a Macri. El dólar subió, las tasas de interés también, la Bolsa cayó. Las señales están ahí. En un país con esos números, ¿cuál es la tendencia? Transformarse en una nueva Venezuela. Y no queremos nada malo para nuestros hermanos del sur».

Agregó que «más que nunca Brasil quiere integración y prosperidad con la Argentina», pero advirtió: «Si realmente tuvieran la política de Cristina de Kirchner, aun con ella como vice, ligada al Foro de San Pablo, a Chávez, a Maduro, a Fidel Castro, ligada a lo peor que hay acá en América Latina, la tendencia es desgracia y caos».

Encabezados por el vicepresidente, el general Hamilton Mourão y el ministro jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, Augusto Heleno, los militares del gabinete de Bolsonaro le recomendaron evitar inmiscuirse más en el proceso electoral argentino.

En entrevista con La Nación, el mes pasado, Mourão había destacado: «Independientemente de quien fuera elegido, debemos tener una relación positiva».

Al coro de voces que predican moderación se sumó el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del derechista Demócratas. «Deberíamos, primero, aguardar el resultado del proceso electoral, para después adoptar una actitud», dijo en TV Cultura.