Si los presidentes de Estados Unidos tienen a ‘la bestia’, el tanque con aspecto de limusina, los líderes de Corea del Norte prefieren usar un tren súper blindado cuyas características muestran la obsesión con la seguridad en torno a la venerada familia Kim.

El tren se pudo ver hoy cuando Kim Jong-un llegó a Vladivostok, en el extremo oriente ruso, para reunirse con Vladimir Putin. Anteriormente, ya lo había utilizado para viajar a China y Vietnam y entrevistarse con los presidentes Xi Jinping y Donald Trump.

Aunque se conoce poco de las especificaciones de esta bestia sobre rieles, algunos informes de inteligencia de antiguos funcionarios del régimen y agentes surcoreanos han revelado varios detalles interesantes.

El tren verde militar con rayas amarillas -que ya era utilizado por su abuelo Kim Il-sung y su padre Kim Jong-il- está compuesto por 21 vagones. Su fuerte blindaje impide que pueda viajar con rapidez, por lo que su velocidad no supera los 60 kilómetros por hora.

Pero no es un solo tren. En realidad son tres: el primero es un convoy de seguridad, llamado «de avanzada», que se encarga de rastrear bombas en las estaciones y cualquier tipo de amenaza. En el segundo tren va Kim y su séquito personal, y en el último va su custodia adicional y los suministros necesarios para el viaje. Se habla que incluso en este último tren van otros vehículos blindados y pequeños helicópteros de emergencia.

 

Se calcula que el tren lleva a unas 200 personas. Al tener todas las lunas polarizadas, es imposible identificar quiénes viajan en cada vagón, y es probable que por seguridad se cambie la ubicación de Kim.
En los vagones utilizados por el norcoreano se han dispuesto oficinas y salones de conferencia, los cuales están equipados con televisores y laptops (Kim suele usar una Mac) para que el líder norcoreano esté comunicado y al tanto de cualquier noticia o alerta mientras está en el camino.

Pero la seguridad no se limita a las características del tren. Los oficiales recolectan toda la basura de Kim (incluso sus colillas de cigarro) para prevenir que las agencias de inteligencia extranjeras recolecten o analicen cualquier indicio sobre la salud de su líder.

Un viejo transporte

Kim Jong-un no es el único líder norcoreano en utilizar este tren. Su abuelo y su padre también lo hicieron, pero fue su antecesor, Kim Jong-il, que lo convirtió casi en una norma.

Se dice que este -que gobernó entre 1994 y el 2011- tenía miedo a volar y prefería los viajes en tren y lo utilizó para sus siete viajes a China y sus tres visitas a Rusia, entre ellas también una a Vladivostok en el 2002 para reunirse con Putin. En el año 2001, el tren lo llevó hasta Moscú, es decir 20.000 kilómetros ida y vuelta.

Justamente este viaje fue documentado por un ex oficial ruso, Konstantin Pulikovsky, quien escribió un libro al respecto, Expreso de Oriente, donde relata que con Kim viajaban unos 100 oficiales de seguridad en el tren de avanzada, quienes probaban el nivel de seguridad de las vías.

Según el ruso, Kim Jong-Il llevaba langostas vivas en los vagones, las cuales se preparaban en el momento para las cenas. Además, se podían pedir platillos rusos, coreanos, chinos, japoneses y hasta franceses. Cuando estaba aburrido, Kim pedía a un grupo de coristas, que también viajaban en el tren, que cantaran para él.