Selina Meyers no ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero eso no parece importarle a los miles de seguidores que tiene alrededor del mundo. Al contrario, se divierten con la forma en que ella trata de salir airosa de cada situación adversa. Y eso es precisamente lo que se ve en la sexta temporada de Veep, que se transmite por HBO. 

Los actores Julia Louis-Dreyfus (Selina Meyers) y Tony Hale (Gary Walsh), junto con el productor ejecutivo David Mandel, cuentan que desde antes de que comenzara la quinta entrega ya habían tomado la decisión de que la ambiciosa candidata no tuviera ningún cargo político en los nuevos episodios.

Mandel : —Se basó en la idea de que ella ciertamente podía ganar, pero eso no era tan divertido. Es lo que más desea en este mundo, ser presidente electa de Estados Unidos. Y probablemente el programa llegaría a su fin si lo lograra. Por eso fuimos en la dirección contraria. Además, es divertida cuando se le echa porquería encima.

Louis-Dreyfus: —El fracaso constante es nuestro aliado en la comedia. 

Hale: —Me gusta el hecho de que aún la llamen Veep, pues siempre está segunda en algo.

Mandel: —Bueno, Veep de alma.

Louis-Dreyfus: —Está resentida, es una rencorosa.

—¿Con cuánta anticipación planifican en general los argumentos?  

Mandel: —Siempre me gusta adelantarme un poco, en general, pues eso afecta las cosas. Cuando comenzamos la sexta no sabíamos realmente si teníamos la trama para toda una temporada. Tal vez podría finalizar en cinco episodios, aunque siempre podría terminar en ocho. Hubo cambios hasta que logramos realmente decidirnos. Me gusta saber hacia dónde vamos.

—¿Les parece que a veces la gente hace cosas más interesantes cuando deja un trabajo que mientras lo está realizando?

Louis-Dreyfus: —Me parece que todo es interesante. Cuando uno tiene personajes plenamente logrados que despiertan nuestro interés, el descubrimiento de alguien de a poco pasa a ser interesante.

Mandel: —Creo que lo interesante de la sexta temporada es cómo reaccionará ella ante lo que hemos visto, es decir, cinco años en los que se definió en primer lugar como vicepresidente y luego con el deseo de ser presidente. Ahora la estamos despojando de todos esos años. ¿En qué se convierte y cómo afecta eso a quienes la rodean?

Hale: —¿Y cómo mantiene su relevancia? Es aterrador para ella que ha sido el centro de atención y para quien gran parte de su identidad tenía que ver con haber estado en el candelero.

Louis-Dreyfus: —Sí. Pero ahora también hay muchas más peleas. Durante la quinta temporada falleció su madre y no le dejó el dinero a ella, por lo que tiene retos por delante.

Mandel: —Eso ha sido lo otro bueno de estas dos últimas temporadas, que se ha podido espiar un poco bajo la cortina. No es algo que uno hubiera querido hacer en la primera temporada, pero en la quinta y sexta se puede profundizar más porque se tienen cuatro o cinco años anteriores como base.

—A medida que pierde su poder político oficial, ¿se dispersará la gente que la rodea o esa gente le será leal?

Hale: —Mi personaje no puede dejarla. No sabe qué hacer sin ella.

Louis-Dreyfus: —Pero la gente sí se dispersa.

Mandel: —En el primer capítulo se vio que hay un daño colateral por haber trabajado para ella y por la pérdida de poder. En el verdadero Washington D.C. probablemente el personal no se hubiera quedado todo el tiempo que logró permanecer el de ella. Y les afectará un poco, aunque positivamente, ver por dónde andan todos.

—En los avances de esta temporada se veía a Selina en un campo de refugiados. ¿Qué tipo de papel desempeñará allí?

Louis-Dreyfus: —Está asumiendo un papel post presidencial, tratando de permanecer vital y relevante, y tomándoselo tan seriamente como lo indica su ego. Hace mucho en el ámbito internacional.

Hale: —Está intentando lograr apoyo.

Mandel: —Existe una gran tradición aquí: cuando las cosas no le funcionan bien en su país, váyase al exterior. Ante la duda, atraviese un campo minado.

—Mucha gente en Estados Unidos se proporciona un descanso de las noticias en este momento porque el ciclo informativo pareciera incesante y estresante. Al trabajar en un programa como este, ¿sienten que se pueden brindar esa pausa?

Louis-Dreyfus: —No, no creo que nos podamos permitir una pausa. En el momento de la elección hubo un tiempo –como 24 horas– en que todos nos preguntamos ¿quiénes somos ahora? ¿Podemos seguir siendo chistosos? ¿Corresponde? ¿Cuál debería ser nuestro tono? Tuvimos como una crisis de identidad, luego nos rearmamos y seguimos adelante. Pero creo que debemos tomar conciencia del entorno político actual para que, de alguna manera extraña, podamos apartarnos de eso.

Mandel: —Sí, creo que debemos tener la suficiente conciencia como para rodearlo por el momento, al tiempo que tomamos nota de lo que sucede. Porque cuando podamos dar un paso atrás, cuando miremos en retrospectiva estos primeros dos meses, veamos patrones, el relato más grande, en oposición a los tweets diarios. Algunas de las cosas que pueden resultar más interesantes son, por ejemplo, la simple hipocresía de proponer un proyecto de ley sobre atención de la salud respecto del cual han trabajado durante seis años y que se parezca en definitiva a un proyecto escolar. No somos Saturday Night Live. No reaccionamos ante el chiste que hizo el martes. Para nosotros esto tiene que ver con el panorama más amplio de todos estos tipos de Goldman Sachs que trabajan en el gobierno. Tal vez no sepamos la respuesta aún, pero tal vez para septiembre ya tengamos una idea.

—¿Es difícil dejar de lado la locura de todos los días para ser cómicos y creativos cuando uno se siente sitiado?

Hale: —Sí, pero también es una linda salida. La mayor parte del tiempo lo que hacen nuestros personajes es más duro de lo que experimentamos en la realidad. Pero cuando todo es caos está bueno entrar en escena, mirarnos y preguntarnos: ¿cómo podemos convertir esto en algo gracioso? ¿Qué más podemos hacer? ¿Cómo podemos llevar esto al máximo y encontrar pequeñas maneras de convertirlo en una comedia divertida?

Louis-Dreyfus: —Está bueno poder vincularse con un conjunto de actores y escritores, dar lo mejor de sí y ser un equipo. Es una manera muy divertida de ganarse la vida.  En la peor de las circunstancias.

—Dado que 53% de las mujeres blancas en Estados Unidos ha votado por este hombre, ¿piensan que el país realmente puede llegar a elegir a una mujer en los próximos años?

Louis-Dreyfus: —Sí, no tengo ni un atisbo de duda. Es una situación que muy probablemente suceda durante nuestras vidas, sin duda.

—Parece realmente extraño que en la serie Homeland se tenga una mujer presidente electa y que no la podamos tener en la vida real. Nunca pensé que Homeland se convertiría en un lugar reconfortante. 

Mandel: —Voy a sonar como una persona un poco trastocada, pero creo que estas cosas ayudan. Hubo un presidente negro en la serie 24 durante unos cuantos años. Eso no hizo posible lo de Obama, pero seguramente generó que se hablara de ello. Estas cosas lo generan; todo abre una ventana de oportunidad.

Louis-Dreyfus: —No es nuestro objetivo, pero diría que es de gran utilidad que Selina sea una mujer que odia a las mujeres. Nos da la posibilidad de ser misóginos desde un lugar poco habitual que me gusta.

—Me gusta algo que dijo al final de la temporada anterior sobre dejar el cargo y las practicidades de la vida real –que debe aprender a conducir y comprar estampillas–.  ¿Les parece que los presidentes se desconectan tanto de la vida real? 

Louis-Dreyfus: —Sin duda. Si uno es presidente, no cabe duda. Ya no compran cosas por sí mismos. Escuché una anécdota sobre uno de los Bush cuando dejó el poder. No sabía cómo funcionaban los lectores de código de barras en las tiendas porque no pisaba una de ellas desde que había asumido el poder.

Mandel: —Te contaré una historia fascinante.  En este momento estoy leyendo un libro increíble. Después de que dejaron el poder y luego de un par de años en Independence, Missouri, Harry y Bess Truman decidieron ir a la Costa Este y lo hicieron manejando su propio auto. No había servicio secreto alguno, no había dinero en ese momento y eran ellos dos solos llegando a los pueblos donde algún policía podía enterarse y volverse loco; pero allí estaban ellos yendo a restaurantes, dejando propina, pagando, comprándole algo de comer a algún agente, parando para tomar un helado, cargando combustible. Es fascinante y parece ciencia ficción. Es otro mundo, tan alejado de donde nos encontramos ahora. Se llama Harry Truman’s Excellent Adventure, the True Story of a Great American Road Trip (La excelente aventura de Harry Truman, la verdadera historia de un gran viaje por las rutas de Estados Unidos). Es fantástico.

Hale: —Creo que también es parte de nuestra responsabilidad cuánto los queremos ensalzar, cuánto los queremos colocar en un pedestal y separarlos de nosotros, sin darles ese toque humano. Pienso que eso es un problema nuestro.

—¿Vieron esa foto fantástica de hace un par de años cuando el príncipe Felipe y la reina Isabel conducían a los Obama a través del césped del Palacio de Windsor? Sin seguridad, sin chofer –simplemente les dieron la bienvenida cuando bajaron del helicóptero y los llevaron en el vehículo–.  La prensa de Estados Unidos enloqueció.

Louis-Dreyfus: —Me hubiera encantado ver eso.

Mandel: —El año pasado, en nuestro capítulo de Camp David, trabajamos en una escena de ella manejando un carrito de golf.  Porque Selina quería manejar.

Hale: —Bueno, ella quería la foto manejando.

Mandel: —Correcto. Quería que la vieran manejando, exactamente.

—¿Piensan que habrá un momento en que Selina podría vivir sin la política?

Louis-Dreyfus: —No, no, no. Eso te lo puedo decir, no puede. Está en su ADN.

—¿Cómo se ve afectada su relación con Gary por su pérdida de poder?

Hale: —Diría que, como no se encuentra más en la Presidencia, comparto más tiempo con ella, lo que es una alegría.

Louis-Dreyfus: —Mucho más metido en lo mío, ¿no?

Hale: —Sí, eso es lo que me gusta. Prefiero que Selina abuse de mí y no que me ignore. Cuando me ignoraba me sentía terrible. Ahora que recibo esa atención, aunque abusa de mí, sigue siendo mi lenguaje del amor.

Veep

HBO

Domingo, 10:30 pm


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