Todo lo concerniente a Rafael Cabaliere, como se hace llamar el ganador del Premio EspasaesPoesía 2020 por el libro Alzando vuelo, ha sido objeto de sospechas.

El “escritor, ingeniero y publicista”, así se define en sus redes sociales, aún no ha ofrecido una entrevista después de casi dos semanas de la publicación del fallo del jurado, integrado por Luis Alberto de Cuenca, Ana Porto, Marwan, Alejandro Palomas y Ana Rosa Semprún.

Hasta ahora su única declaración pública es un video que difundió el lunes a petición de Espasa, una suerte de fe de vida, en el que agradeció el reconocimiento: “Meses antes de presentarme al premio soñé que lo ganaba, y esto me animó. Hoy puedo decir que los sueños se hacen realidad. Debido a la pandemia no podré viajar a España para agradecer personalmente todo el apoyo que me han brindado”.

El trabajo de Cabaliere, que según Espasa reside en Venezuela, tiene “un tinte juvenil y motivador, fresco y urbano, con cientos de miles de seguidores”, destacó la editorial cuando comunicó la decisión del jurado. Esa declaración ha generado un debate sobre si ahora es importante tener presencia en redes sociales en lugar de desarrollar una propuesta estética para ser reconocido como escritor.

Justamente lo que más ha levantado suspicacia sobre Cabaliere son sus redes. En Twitter, a la que se unió en febrero de 2011, cuenta con más de 870.000 seguidores y apenas sigue a 323. Mientras que en Instagram, con apenas 86 posts y cuatro años de actividad, tiene más de 700.000. Autores como Alberto Barrera Tyszka o Karina Sainz Borgo ni siquiera superan los 100.000.

Y todo con textos que no son poesía sino frases motivacionales copiadas o modificadas que se leen a diario en cuentas de Facebook, Instagram, Twitter o Pinterest.

Hace apenas tres días publicó las siguientes líneas: “Porque hay días / que tu mejor opción / es irte a dormir, / durmiendo las cosas / no pesan, no duelen, no cansan”.

La misma construcción se encuentra en perfiles sin identificación como el de “La Reyna del Resentimiento”, en Facebook, donde aparece publicado en junio.

A pesar de que sus tuits y posts en Instagram suelen contar con cientos de comentarios y miles de ‘me gusta’ y retuits, en su mayoría por parte de perfiles sin identidad o actividad, Cabaliere es poco interactivo con sus seguidores. No comenta, no da likes y no retuitea. Fue a partir de esta semana que comenzó a hacerlo. Ese comportamiento ha hecho pensar que se trata en realidad de un bot y no de una persona, pero Espasa lo desmintió: “Rafael Cabaliere no es un robot. Existe. Hemos hablado con él esta mañana al ver lo que estaba pasando”, dijo una fuente del sello al diario digital español El Confidencial.

Aunque sí ha bloqueado en Twitter a quienes han publicado mensajes que de uno u otro modo lo critican.

La única periodista con la que hasta ahora ha hablado el ingeniero es Naky Soto, quien compartió en su blog, Zaperoqueando, parte de la conversación: “RC fue defensivo y trató de saldar sus inquietudes después de leerme, pero no las mías. Se describió como una persona reservada a quien no le gustan las polémicas, que lleva tiempo en las redes sociales y que no hace menciones ‘porque cuando te siguen tantas personas no sabes quién te lee”.

El Nacional intentó contactarlo desde que se conoció que ganó el premio Espasa. Durante dos semanas no contestó ni en Twitter ni en Instagram.

Fue este lunes cuando respondió, primero, un mensaje que se le dejó en Instagram: “Buen día, Isaac, leeré los mensajes, que han sido muchísimos, y te comentaré al tener un momento libre el día de hoy”.

Luego en Twitter: “Luisa Paunero es la persona encargada de manejar la prensa. Aquí te dejo su correo y número”.

La respuesta del departamento de prensa de la editorial fue que no habrá entrevistas sino hasta el 15 de octubre, fecha en que Alzando el vuelo saldrá a la venta.

Después del revuelo, Cabaliere, desconocido en círculos literarios del país, aclaró en sus biografías que sus publicaciones en redes sociales “no son poesía”. Sin embargo, Luis Alberto de Cuenca, uno de los miembros del jurado, dijo al diario español El País que el premio busca sobre todo “el perfil en redes sociales”. Además subrayó que la decisión fue por mayoría y no por unanimidad. “Hubo discusión. No puedo decir más. Los cinco finalistas eran flojitos”, afirmó.

Lo que dice De Cuenca se constata al revisar los perfiles de los dos ganadores anteriores del Premio EspasaesPoesía, David Galán e Irene Domingo. El primero cuenta con más de 52.000 seguidores en Twitter y más de 400.000 en Instagram, mientras que la segunda tiene más de 67.000 en Twitter y más de 77.000 en Instagram.

El crítico literario Carlos Sandoval, quien por ahora no emitirá opiniones sobre Cabaliere porque no ha leído su obra, considera que una reflexión que podría hacerse en este caso es que la noción que se tiene de literatura podría estar cambiando por el impacto de las redes sociales. “Da la impresión de que más que el contenido lo que importa es figurar, una cosa repentista, rápida, oportunista; en fin, es una reflexión que se desgajaría de esto”, expresó.


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