Plácido Domingo

Con las manos entrecruzadas y aferradas al estómago, el rostro visiblemente emocionado, el tenor español Plácido Domingo recibió el aplauso y vítores del público de Madrid en el concierto ofrecido en el Auditorio Nacional, que supone su reaparición tras dos años de ausencia de los escenarios españoles.

Han sido casi ocho minutos en los que gran parte de los 1.620 asistentes, el aforo completo permitido en pandemia, se pusieron en pie para saludar la aparición del tenor, de 80 años de edad, en una gala benéfica titulada «#VocesResponden», impulsada por él y organizada por la Fundación Excelentia a favor de «Cruz Roja Responde» y de las personas más vulnerables afectadas por la pandemia.

Además de ciudadanos anónimos, también quisieron arroparlo personalidades del mundo de la cultura y de la política, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso; el director general del Teatro Real, Ignacio García Belenguer, o el empresario y fundador de El País, Juan Luis Cebrián.

Domingo, que además tiene prevista una actuación dentro del festival Starlite de Marbella (Málaga) el próximo 18 de agosto, actuó por última vez en Madrid en un concierto gratuito que ofreció en junio de 2019 en la catedral de la Almudena como conmemoración del Año Jubilar Mariano.

El origen de este paréntesis abierto no solo con su propia ciudad, sino con todo el país, está en el reportaje publicado en Estados Unidos en agosto de 2019 por presuntos abusos a compañeras de profesión y el envío de un comunicado suyo posterior que se entendió como una asunción de los hechos.

Entonces llegaron las cancelaciones de importantes actuaciones suyas previstas para 2020, como la que debiera haber tenido lugar en el Teatro de la Zarzuela.

Solo un día después, el propio tenor decidió retirarse de las representaciones de La Traviata que tenía programadas en el Teatro Real de Madrid y sus responsables confirmaron esta cancelación seguidamente.

«No fue un mea culpa, aunque pareciera que sí», dijo en un comunicado posterior en el que condenó «el abuso en cualquier situación, lugar y época». «Pueden decir lo que quieran, pero yo jamás le he faltado el respeto a ninguna mujer», insistió tras sendas investigaciones que finalmente no hallaron evidencias de abusos.

La espectacular Sala Sinfónica del Auditorio Nacional ha sido el espacio que acogió la vuelta a su ciudad bajo las notas curiosamente del aria Nemico della patria (Enemigo de la patria, en español) de la ópera Andrea Chénier, de Umberto Giordano, culminada con otra cerrada ovación de los asistentes.

Como el título de la gala indicaba, el tenor madrileño no ha estado solo en su empeño filantrópico, sino acompañado de la Orquesta Clásica Santa Cecilia bajo la dirección de Josep Caballé Domenech y de otras estrellas líricas, especialmente femeninas, como la soprano uruguaya María José Siri, la argentina Virginia Tola y las españolas Ainhoa Arteta y la joven Marina Monzó.

La veterana bailaora Lucero Tena y sus castañuelas (ovacionadísima también), el guitarrista clásico Pablo Sáinz Villegas, el bajo estadounidense Nicholas Brownlee y el tenor español Jorge de León han sido otros de los invitados participantes en una gala en la que han sonado extractos de «Don Pasquale» de Donizetti, de «La Wally» de Alfredo Catalani o de «Pagliacci» de Ruggero Leoncavalli.

Las dos horas y media de concierto han transcurrido tranquilas, sin más incidentes que algún móvil inoportuno y un atril que ha decidido plegarse en plena intervención de Plácido Domingo cuando acometía Madamigella Valéry de La Traviata de Verdi. En ese momento su compañera Siri ha estado rauda reemplazándolo por otro sin que se le quebrara la voz al tenor.

Este ha regalado al público otras intervenciones de altura con algunas de sus interpretaciones más carismáticas, como «Piango, perché mi patria» del «Simon Boccanegra» o «Invano Alvaro ti celasti al mondo…» de «La forza del destino», ambas de nuevo de Verdi, el otro protagonista de la velada por su masiva presencia en el programa.

Para el cierre, no obstante, escogió una zarzuela, concretamente una pieza de «El dúo de La Africana», de Manuel Fernández Caballero, «No cantes más la africana», otro guiño a su casa, al género que cultivaron sus padres y al teatro al que ansía volver cuanto antes.

La respuesta del público han sido varios minutos más de aplausos en pie, «bravos» y la aparente restitución del maestro tras el período más arduo de su carrera al grito de «¿Quién es el mejor?» desde la grada. Él no ha podido más que regalarles algunos bises sorpresa, incluido el bolero «Bésame mucho», el pasodoble «La morena de mi copla» y, de «Luisa Fernanda» de Federico Moreno Torroba, una elección cargada de intenciones: «Luche la fe por el triunfo».


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