Joker venezolano
Foto AFP

Por estos días las salas de cine del mundo agotan sus boletos para ver la cinta del enemigo número uno de Batman. Joker rompe récords de entradas y ya es la película más taquillera de la historia en su género.

Mientras que esto pasa en el séptimo arte, en las calles de Medellín el Joker venezolano, Johnny Tales, busca la manera de salir adelante interpretando al personaje.

Johnny caracteriza al Guasón que protagonizó el actor australiano Heath Ledger en la película Batman, el caballero de la noche, en 2008.

Este hombre de 35 años de edad llegó a Colombia desde Barquisimeto hace ya tres años, cruzando la frontera por Maicao.

Se convirtió en uno más de los cerca de 1,5 millones de migrantes que salieron de Venezuela huyendo de las dificultades económicas a las cuales los ha conducido Nicolás Maduro.

“Como personaje acostumbro a decir que soy de ciudad Gótica. Gotica de agua, gotica de gobierno, gotica de electricidad”, dice haciendo referencia al momento que vive Venezuela.

Joker por necesidad

En Venezuela, Johnny era actor y director de teatro e interpretaba otros personajes como Charles Chaplin. El papel de Joker que hizo Ledger lo impresionó mucho por la gran caracterización que mantuvo. “Tomé la decisión de seguir sus pasos. Consideré que tenía el perfil, hice unas pruebas de maquillaje y lo vi como una opción para los distintos eventos para los que trabajaba”, relata.

Es común ver en las películas al villano haciendo destrozos y combatiendo al murciélago en Ciudad Gótica. Pero en las esquinas de Medellín, Johnny y el Guasón se han fusionado para luchar de frente contra las dificultades de su situación de migrante y conseguir dinero con el fin de mantenerse a sí mismo y a su familia, que sigue en Venezuela con la esperanza de volverlo a ver muy pronto.

 

“Estoy pidiendo una colaboración para arreglar mis cicatrices”. Con esta frase le llega a su público, que desde su carro o desde la calle observa el cómico show del Guasón migrante.

“En los semáforos y en las calles nada es fácil. A pesar de muchas caras que te miran feo, que te suben el vidrio. Uno trata de mantener la misma personalidad, optimismo y perseverancia, no es el trabajo de nuestros sueños, lo hago para sobrevivir”, dice Johnny, quien desea no envejecer frente a un semáforo.

Liga de la Justicia

Su aventura lo ha llevado a visitar Cali, Manizales, Bogotá, Ibagué y ahora Medellín, donde ha recibido el apoyo de los colombianos y el de sus compatriotas.

Hace poco se encontró unos amigos, quienes, como él, también se disfrazan.

“Tenemos un tipo de Liga de la Justicia. Compartimos un escenario en común: la calle, trabajamos en equipo para reunir más recursos”, comentó el Joker venezolano.

Como diría el Guasón en la película: “Si sabes hacer algo bien, nunca lo hagas gratis”. Con esta frase espera que quienes disfrutan su actuación la valoren y le aporten de manera económica, pues muchos que lo observan le piden fotografías.

Guasón y sus secuaces, tomaron la decisión de alquilar una casa y hoy conviven en la parte alta de Santo Domingo Savio, zona nororiental de Medellín.

Desde allí, el Joker venezolano enfrenta los días. “Con el personaje a solas he llorado. A muchos artistas migrantes que nos toca sonreír, muchas veces lo hacemos para esconder la desgracia que llevamos dentro”, dice en medio de lágrimas.

Pero hace un llamado a que termine la xenofobia en el mundo: “Si no existieran las fronteras no tendríamos estos problemas para enfrentar. Si nos ponemos a pensar todos somos del mismo planeta y en algún momento como a mi a ustedes también les puede pasar”, concluye.