Mayré Martínez siempre supo que su destino estaba atado al mundo de la música y la actuación. Y hoy, con 40 años de edad, se siente más que satisfecha con lo alcanzado e intenta hacer carrera en Los Ángeles, la ciudad que hoy llama su hogar.

Hace dos meses dio por finalizado su paso por el programa La Vozque emitió Telemundo, en el que formó parte del equipo encabezado por el reguetonero Wisin.

Y, aunque obtuvo el segundo lugar en la competencia de canto, a partir de esa participación son muchas las propuestas laborales que han surgido.

“Mis expectativas fueron completamente superadas. Jamás pensé que pudiera irme tan bien, que se me abrieran tantas puertas, incluso algunas que jamás pensé. Uno a veces imagina lo que le podría pasar, pero fue muchísimo mejor la experiencia. Además, el grupo completo me hacía sentir como si estuviera en familia”, expresa Martínez desde Los Ángeles.

Asegura que para ella lo más importante no era ganar. No así para una legión de seguidores en redes sociales, que consideraba que la venezolana debía haber vencido en la competencia. Lo agradece: “El tiempo de Dios es perfecto. Siento que gané lo que tenía que ganar. La gente me apoyó muchísimo: mis redes sociales crecieron y las personas estuvieron muy pendientes de mí. Sin público, cantar es un hobby y no una profesión”.

Martínez ha recibido varios premios durante su carrera: dos Ascap y una Orquídea al Mérito. Sin embargo, su trabajo no se encuentra motivado por obtener reconocimientos. “Estoy agradecida por los premios. Me encantaría recibir un Oscar, un Grammy o un Nobel de la Paz”,  bromeó. “Son bellísimos porque la gente reconoce el trabajón interminable que significa hacer una canción, un disco, o lo que sea que genere impacto. Pero son solo reconocimientos”, añadió.

Mayré Martínez concursó en Fama, sudor y lágrimas (2005) y ganó el Latin American Idol (2016). Considera que son oportunidades para proyectar y promover su marca personal y por eso sigue participando en ellos. De hecho, ratificó que si surgiera alguna otra oportunidad en otro concurso no dudaría en tomarla.

—Luis Fonsi la llamó “diva” en una oportunidad, ¿cómo definiría su estilo?

—Luis me dijo cosas muy lindas en backstage que fueron editadas y no salieron al aire. Él estuvo muy pendiente de mí; halagó mi estilo y forma de trabajar la voz. Yo lo defino como un estilo honesto, no como diva. Es pop, pero urbano, porque va con lo que la gente va exigiendo de mí. Me gusta reinventarme constantemente.

Además de participar en concursos de canto, Martínez ha audicionado para películas musicales como Aladdin, Beauty and the Beast, y el remake del clásico West side story que dirigirá Steven Spielberg y cuya banda sonora estará a cargo de Gustavo Dudamel. Actualmente audiciona para comedias románticas y musicales y trabaja en un proyecto junto con el cantante y productor Emilio Estefan del que prefiere no hablar mucho. En cuanto a futuras colaboraciones, le encantaría cantar junto con Wisin y Luis Fonsi, Nacho y Corina Smith.

Una de sus grandes pasiones es enseñar: ofrece sesiones privadas, así como clases de canto en vivo, gratuitas, a través de su cuenta de Instagram (@mayremartinez) los domingo, a las 2:00 pm, hora de Venezuela. Esas lecciones pueden convocar entre 4.000 y 9.000 personas y, luego de 24 horas, alcanzan cifras de más de 30.000 personas. “Siento que es importante para la gente que no tiene dinero para pagar sus clases, o que simplemente no existen en su comunidad”, dijo.

—¿Cómo se ve dentro de 10 años?

—Me veo haciendo lo mismo que hago hoy, me dedico a muchas cosas: voice overs, actúo en comerciales de televisión, doy clases de canto y hago arreglos vocales para otros artistas; también me encantaría hacer series de comedia. Pero yo soy de estar frente al escenario, frente a cámaras, frente a la gente. Eso es lo que más me gusta.

—¿Le gustaría volver al país?

—Tengo años sin ir a Venezuela. Antes lo visitaba cada mes para supervisar mis academias, pero las cerré hace cinco años porque era muy difícil estar al tanto de todo desde afuera. Son cinco años sin pisar mi país y quiero, más que nada, volver a ver a mis amigos y parte de mi familia que aún está allá.