Feria UCAB
"Estamos apostando a que sí tendremos participantes, a pesar de todas las fallas de nuestros servicios públicos" / Cortesía

Cinco años cumple la Feria del Libro del Oeste de Caracas UCAB, la única que se mantiene activa  tras la suspensión de espacios culturales tradicionales como la Feria de Lectura de Chacao, la Feria Internacional del Libro del Caribe (Filcar) o la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc). Y lo hace, como desde sus inicios, en medio de una crisis sin precedentes, ahora con pandemia incluida.

Este año la FLOC UCAB sigue los pasos de emblemáticas ferias internacionales como la FIL Guadalajara, la de Frankfurt o la de Buenos Aires y presentará sus actividades vía online en un país con graves problemas de Internet y electricidad: en agosto, Venezuela ocupó el puesto 169 entre 174 países en relación con la rapidez de sus conexiones de banda ancha.

El panorama, como cada año, es desolador, y Marcelino Bisbal, director de Publicaciones de la UCAB y coordinador del comité organizador de la FLOC, lo reconoce. Aunque mantiene firme su posición optimista.

“Estamos apostando a que sí tendremos participantes, aun a pesar de todas las fallas de nuestros servicios públicos. El ciudadano está ávido de entrar en otros territorios que vayan más allá de las dificultades que nos agobian y la FLOC es una de esas alternativas”, dijo el profesor, investigador y comunicador.

La Feria del Libro del Oeste, que comienza este martes 24 de noviembre y terminará el jueves 26, ofrecerá más de 40 actividades culturales gratuitas, entre ellas exposiciones, conciertos, presentaciones de libros y conversatorios. El pregonero será el escritor, crítico y ensayista español Jorge Carrión, finalista del Premio Anagrama con Librerías y autor de libros como el manifiesto crítico en defensa de la experiencia de las librerías Contra Amazon y de la tetralogía ficcional Las huellas.

Este año no habrá país invitado porque, explica Bisbal, la experiencia sería más rica de manera presencial. “Es más, nuestra feria no es la única que no tendrá país invitado. Las que se han hecho durante este año tampoco lo han tenido y ha privado la misma razón, es decir, la necesidad de la presencialidad”.

Libros El Nacional estará presente en la feria con la coedición, junto con la UCAB, de Dos espías en Caracas, primera obra de ficción de Moisés Naím. La novela se presentará el 25 de noviembre, a las 4:00 pm, con la participación de Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional, Naím y la periodista Johanna Pérez Daza.

Este año la Escuela de Letras rendirá un homenaje a Yolanda Pantin, merecedora del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca 2020. El tributo consistirá en un conversatorio con los profesores María Di Muro y Ángel Gustavo Infante, y estará acompañado de un recital de poemas de Pantin. Está pautado para el miércoles 25, a las 11:00 am.

La Orden UCAB será otorgada en esta edición al artista plástico Víctor Hugo Irazábal y a la ingeniera María Barreiro, exdirectora de la Escuela de Ingeniería Civil de la UCAB y profesora jubilada de la casa de estudios.

El Día de Andrés Bello se celebrará el 26 de noviembre y no el 29 con la tradicional Cátedra Andrés Bello, esta vez a cargo del profesor Luis Miguel Isava, doctor en Literatura Comparada por la Emory University. El académico disertará sobre la trascendencia de la obra de Rafael Cadenas, quien cumplió en abril 90 años de edad.

Entre los libros que se presentarán se encuentran Venezuela en pandemia, una investigación sobre el impacto de la pandemia en el país; Instituciones educativas de ayer y hoy de Leonardo Carvajal, El sistema nacional de bibliotecas e información de Venezuela (Sinasbi): 1974-1998 de Virginia Betancourt y Nuevo país del teatro.

Otras actividades incluirán el lanzamiento del portal de abediciones; una conversación entre Jorge Carrión y Diajanida Hernández, gerente general de la Fundación para la Cultura Urbana; Poesía venezolana en Visor; Un breve recorrido por la literatura digital colombiana y una edición especial de la Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, espacio fundado por Tulio Hernández.

Detalles de las fechas y los enlaces para ingresar a los encuentros, conciertos, obras de teatro y presentaciones de libros estarán disponibles en las cuentas @enlaucab y @ab_ediciones, en Twitter e Instagram, así como en la página web www.ucab.edu.ve.

—La Feria del Libro de la UCAB ya venía siendo un espacio de resistencia cultural. Ahora tocó la pandemia. ¿Qué implica hacer la feria en estas circunstancias?

—Como dice el sociólogo catalán y ministro de Universidades del Estado español: hemos entrado de lleno en una sociedad digitalizada en la que vivimos pero que no habíamos asumido. Es que no hemos tenido otra alternativa, producto del encierro. Esa será la característica de esta quinta edición de la feria. La situación de la pandemia y el encierro impuesto por el covid-19 nos ha obligado a ello. El espíritu de la feria serán el mundo y la cultura digital. En relación con la otra parte de la pregunta, es decir, que la FLOC venía siendo un espacio de resistencia cultural, pues la respuesta es obvia. ¿Por qué nuestra universidad, a pesar de la pandemia, ha seguido con sus actividades de clases, de investigación e incluso de extensión? La UCAB no se ha detenido, ha seguido andando y haciendo lo que le corresponde y en ese sentido nosotros como Dirección de Publicaciones y como editorial hemos continuado haciendo lo que nos compete: producir editorialmente. Por ejemplo, en estos casi ya siete u ocho meses de encierro hemos editado 48 libros, 27 impresos y 21 en formato digital. No nos hemos paralizado. En tal sentido, si desde el año 2016 hemos hecho la Feria del Libro del Oeste de Caracas por qué en 2020 nos íbamos a eximir.

—Ha habido otras ferias, como la FIL o Frankfurt, que también se han hecho a distancia. ¿Cómo fue reinventarse para ustedes? ¿De qué modo afecta a la feria? ¿Qué puede comentar sobre la inversión económica?

—Es cierto, ha habido otras ferias de libros en edición virtual o digital: tenemos los casos más emblemáticos como las ferias de Bogotá, Frankfurt, Guadalajara, la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires. De todas esas experiencias hemos aprendido y nos han enseñado, aunque sea en la distancia y también de manera virtual,  cómo se organiza una feria no presencial, digital y además en pandemia. Y así hemos hecho lo que ellas nos han enseñado y lo que nosotros y nuestra imaginación nos ha dictado. Hay una mezcla de ambas dimensiones. En ese sentido la presencia de la pandemia nos ha ayudado a reinventarnos y hemos puesto en acción la imaginación y la virtualización que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. En cuanto a la inversión económica, no ha sido tanta como cuando hicimos las anteriores ediciones en formato presencial. La UCAB, desde que se decretó la pandemia, ha venido haciendo importantes inversiones en plataformas digitales para la actividad académica y para otras actividades como las videoconferencias y nosotros hemos aprovechado esas inversiones y aplicaciones. Los gastos no han sido tantos.

—¿Usted particularmente qué espera de esta feria? ¿Cree que la gente se conectará tomando en cuenta los problemas de Internet y electricidad en el país?

Estamos apostando a que sí tendremos participantes, a pesar de todas las fallas de nuestros servicios públicos. El ciudadano está ávido de entrar en otros territorios que vayan más allá de las dificultades que nos agobian y la FLOC es una de esas alternativas. En la FLOC 2020, como en las anteriores ediciones, vamos a encontrar una ventana cultural en donde podremos ver y disfrutar de presentaciones de libros, poesía, obra de teatro, tertulias sobre distintos temas, conciertos, y se podrá participar a través de la plataforma Zoom. Sera una ventana cultural totalmente gratuita para todo público amante de la cultura con la ventaja que nos brinda la digitalización al borrar las fronteras y permitir la presencia y la participación de personas que están geográficamente alejadas de nuestro país.

—¿Cómo será el portal web de compra-venta de libros de abediciones? ¿Cómo surge la idea? ¿Es esta una manera de afirmar que el libro digital y el impreso convivirán?

—Ya está lista y montada totalmente la librería digital de abediciones, la primera librería digital del país, la primera librería digital de una editorial venezolana y universitaria. Los libros se podrán adquirir no solo en soporte impreso, sino que, después del 24 de noviembre —fecha en que lanzaremos la librería digital—, se podrán adquirir también en formato digital.  Además de la exhibición y venta de libros, habrá otros contenidos que girarán alrededor del libro, de sus  autores y mucho más: desde entrevistas, publicaciones periódicas como Mediopliego, la revista semestral de la editorial, que estará también en soporte digital. Y veremos qué se nos ocurre en el camino y qué nos proponen nuestros lectores.

—En las ferias lo tradicional es que uno, además de asistir a las presentaciones y conferencias, compre libros. ¿Esto es posible en una feria virtual?

—Por supuesto que sí es posible. Y es posible gracias a la revolución digital que estamos viviendo. Esta revolución se ha acelerado producto de la pandemia y el encierro al que ella nos ha obligado. Todas las aplicaciones se han convertido en el centro de nuestro consumo cultural y en el encuentro con el otro y los otros.

—Uno de los títulos que presentarán es Venezuela en pandemia, de abediciones. ¿Qué puede adelantar del libro?

—Esta va a ser una de las novedades de nuestra editorial. Son dos tomos los que conforman el texto. El primero trata sobre el impacto social, comunicacional y político. El segundo toca el estado de alarma generado por la presencia del virus y sus efectos. En síntesis, con esta publicación la UCAB, al mismo tiempo, ha querido hacer memoria de los impactos de la pandemia y de la actuación del Estado en otras dimensiones de la vida nacional en las cuales los investigadores de la universidad han venido trabajando. Los informes de este conjunto de investigaciones los hemos recopilado en este libro.

—El sector editorial, como tantos otros de la cultura, ha sufrido mucho. Quedan poquísimas editoriales, han cerrado muchas librerías…

—Nuestro sector editorial está realmente muy deprimido, al igual que gran parte de otros sectores de la vida del país. Esto no es ninguna novedad en la Venezuela actual. Si nuestra industria petrolera producía lo que producía en los años 90, siendo la tercera industria petrolera más importante del planeta y hoy tenemos que importar gasolina, qué podemos esperar para el mundo cultural y en particular para la industria editorial. Lo hemos dicho en otras oportunidades: este régimen ha sido realmente efectivo en la destrucción de todo aquello que funcionaba, y como me decía en una oportunidad mi querido amigo Héctor Manrique: “Esto no es más, Marcelino, que la ‘misión vuelvan mierda’. ¡Ni más ni menos!”.

—¿Como comunicador qué opina del periodismo que se hace en el país?

—Los distintos informes que nos presentan día a día, mes a mes y anualmente las ONG Espacio Público, IPYS Venezuela y Medianálisis nos hablan de cómo los medios y sus profesionales han sido vapuleados de manera agresiva y además nos hablan de la censura impuesta. Sin embargo, aún a pesar de ello, los periodistas y los medios se han tenido que reinventar a través de la creación de estupendas plataformas digitales para informar e investigar. Tenemos una camada de jóvenes periodistas que a pesar de todas las dificultades impuestas por el régimen están haciendo, en resistencia, su labor periodística con sentido de ética y responsabilidad. Porque han entendido que la información es un servicio público muy preciado y que la libertad de comunicar y de expresión es lo que le da sentido a la democracia y a la libertad. Pero el gobierno, como no es democrático, no ha entendido este principio.

—La pandemia ha sido vista desde dos puntos de vista: la esperanza de nuevas oportunidades y la incertidumbre. ¿A usted cómo le ha afectado? ¿Es optimista o pesimista al respecto?

—Creo que la pandemia y este encierro, que ya va para largo, nos ha servido para reinventarnos en todos los sentidos y para detenernos por un momento a  pensar, a reflexionar qué estamos haciendo como humanidad y hacia dónde vamos. Creo también que en esa reinvención se abren nuevas perspectivas y oportunidades en todos los campos de la vida. Tenemos que ver esta crisis con sentido de humildad y darnos cuenta de que somos muy poca cosa frente a la naturaleza. Soy optimista y esperanzado al respecto. Nos lo decía el filósofo brasileño Roberto Mangabeira: “La imaginación por sobre el dogma, la innovación por sobre la repetición, lo personal por sobre lo impersonal, el tiempo por sobre la eternidad. Y, por sobre todo, la vida”.

—Ha sido este otro año sin ferias emblemáticas como la de Chacao, la Filcar o la Filuc. Parece que la FLOC UCAB se ha propuesto como nunca resistir.

—Tú lo has dicho muy bien, nuestra FLOC es un gesto de resistencia y de voluntad política de seguir haciendo lo que estamos haciendo. No por nosotros, también por la universidad y el país. Para que logremos, en algún momento, ser un país normal en donde podamos crecer  como ciudadanos y como humanidad. No nos detenemos, así como la UCAB no se ha detenido. La universidad en su informe Memoria especial 2019-2020 hace  un recuento detallado sobre cómo ha enfrentado esta circunstancia para seguir siendo una universidad de calidad al servicio de nuestros estudiantes y del país. Nosotros desde la editorial y como parte de la UCAB estamos acordes con esos fines y para ellos es que estamos lanzando la FLOC 2020. ¡No podía ser de otra manera! Esa es nuestra contribución para el país, para el ciudadano.


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