Linda Hamilton

Linda Hamilton estableció un nuevo estándar para las heroínas de acción hace más de 30 años. Pero su regreso a la franquicia de películas Terminator le provocó una pequeña crisis existencial.

“Tuve una especie de crisis existencial al comienzo de la película cuando me presenté. Nunca me sentí más sola en mi vida que cuando comencé y eso probablemente no era un reflejo de lo que estaba pasando en el set y a mi alrededor. Estaba pasando dentro de mí”, agregó.

Ambientada dos décadas después de que Hamilton interpretara a Sarah Connor como la musculosa madre que luchaba contra cyborgs futuristas para salvar a su hijo en la película Terminator 2: el juicio final, de 1991, en el nuevo filme forma equipo con una humana mejorada (Mackenzie Davis) para salvar a una trabajadora de una fábrica mexicana (Natalia Reyes) de un “terminator” del futuro (Gabriel Luna).

Hamilton confesó que entrenó su cuerpo durante un año para el papel, además de meterse en la cabeza de Sarah: sus decepciones, sus penas, su culpa, todas las cosas duras y profundas.

La actriz, quien estuvo casada con Cameron de 1997 a 1999, desestimó los elogios que recibió por su interpretación de Connor, que abrió paso a la representación de mujeres fuertes en la pantalla.

“Es solo una actriz interpretando un papel y es un accidente de tiempo. No es que no haya hecho un buen trabajo. También fue que el mundo estaba listo para recibirlo. Así que trato de permanecer muy, muy equilibrada al respecto y nunca pienso en mí como un icono o como que tengo un legado”, dijo.

Hamilton agregó que deseaba volver a lo que llamó su vida “invisible” en su casa de Nueva Orleans. “Cuando esta película se estrene, voy a ocultarme, a ser invisible por un tiempo”, sostuvo.

“No quiero ser esa persona en mi vecindario. Quiero ser como ‘hablemos de nuestros perros y nuestros gatos y de la gente de alrededor que está naciendo’. He establecido una vida muy real y auténtica para mí y no quiero que eso cambie cuando vuelva a casa”, agregó.