La candidata, dirigida por Ronald Rivas Casallas y Emil Guevara Malavé, muestra cinco perspectivas sobre el Miss Gay Venezuela de personas de distintas clases sociales y profesiones.

Eduardo Ramírez, Yawaldo Nieves, Dayana Aglerth, Argenis González y Daniela Blanco Valera, que participaron en la edición del año 2015, desnudan sus vidas ante la cámara para contar cómo descubrieron su orientación de género, lo que esa decisión implicó y qué significó el certamen en sus vidas.

Rivas Casallas y Guevara Malavé ofrecen una mirada bastante amplia sobre el concurso, que va desde los ensayos en pasarela, pasando por el maquillaje y el vestuario, hasta la ceremonia final en la que sale victorioso González. Aunque más allá de la competencia, el mensaje de La candidata, que se proyectó en el vigésimo Festival del Cine Venezolano, en Margarita, es que Miss Gay Venezuela se convirtió en un espacio de catarsis y libertad en un país carente de políticas para proteger a las personas LGBTIQ+.

El documental también muestra los contrastes de sus personajes, con lo que destaca que en el concurso han participado personas de distintas procedencias e ideales. Por ejemplo, mientras Yawaldo Nieves pasó por un colegio militar y su vida gira alrededor de lo militar, Daniela fue criada en una familia católica, por lo que, al darse cuenta de que se sentía mujer en un cuerpo de hombre, solía preguntarle a Dios por qué la había hecho así y se consideraba una «creación maligna».

En paralelo, La candidata muestra la grandeza del Miss Venezuela, concurso que forma parte de la idiosincrasia del venezolano y en el que se inspiró el Miss Gay Venezuela. Por un lado se ve a los cinco protagonistas del filme preparándose para el certamen y por otro aparecen algunas de las reinas de belleza históricas del país.

Rivas Casallas recordó que Miss Gay Venezuela les planteaba a él y su colega preguntas e incertidumbres sobre la idea de belleza en la mujer y cómo la belleza en la sociedad venezolana puede darle o no un lugar a una persona. «Para los venezolanos y venezolanas ser bello o bella te puede otorgar un lugar en la vida, un espacio y a la vez te puede sacar de algunas situaciones», explicó el director.

«Paralelo a esta investigación empezamos a leer y asesorarnos con sexólogos, psicólogos, antropólogos, y fuimos dando con un marco teórico asociado a Judith Butler que nos fue preparando para contar estas historias», recordó.

La investigación también implicó acercarse a participantes del concurso y grabarlos, con lo que lograron además las conexiones necesarias para seleccionar a quienes serían los protagonistas del filme. «El proceso de escogencia de los personajes de La candidata pasó por un método no tradicional relacionado con la mirada y la conexión que íbamos encontrando».

Guevara Malavé señaló que el filme es una de las historias más significativas que ha hecho en su recorrido como documentalista. «Con esta película tuvimos la oportunidad de ir lo más a fondo posible y entrar en lo más íntimo de nuestros personajes, no solo en sus relatos de vida, sino que llegamos hasta a escudriñar con imágenes sus cuerpos y encontrar una narrativa en su piel», dijo.

Rivas Casallas afirmó que trabajar la dirección en conjunto requiere de mucha madurez emocional e intelectual, porque implica saber hasta dónde llega cada uno y saber reconocer los límites que podrían tener. «Logramos encontrar un lenguaje cinematográfico común que nos era natural. Fue bonito el proceso de grabación, intuitivo, así como el proceso de seguimiento de personajes».

Consideró que en Venezuela la comunidad LGBTIQ+ sigue careciendo de un marco legal que la apoye, aunque entiende que ahora se está luchando mucho más. «A Venezuela le falta mucho camino por recorrer en temas de derechos humanos y sobre todo en temas de comunidades sexo género diversas».

Guevara Malavé no da una respuesta absoluta sobre si en Venezuela se hace suficiente cine LGBTIQ+, pero sí recuerda directores que lo han hecho, como Fina Torres, Alejandro Bellame, Mariana Rondón, Lorenzo Vigas, Elias Schneider, John Petrizzelli o Patricia Ortega.

«¿Que si la comunidad gay es suficientemente reflejada en nuestro cine? No sé, depende de muchas variables. ¿Qué sería lo suficiente, qué sería lo más o lo menos? No sé. Cada director tiene sus inquietudes y decide qué historia quiere contar. Dependerá, en todo caso, dónde está puesto el foco de su búsqueda como realizador», expresó.

Subrayó que La candidata no es un panfleto político, un reclamo de derechos o una reivindicación de justicia social, sino que es, continuó, una exploración respetuosa de la humanidad de sus protagonistas. «Para nosotros como directores el certamen fue la excusa perfecta para hablar de los temas que queríamos tocar en nuestra película: ¿dónde está lo femenino?, ¿dónde está lo masculino?, ¿qué es ser mujer?, ¿qué es ser hombre?».


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