jojo rabbit
Para algunos críticos, hacía falta un Hitler como el que Waititi dibuja, rebosante de estupidez y cobardía, el primero en huir y dejar detrás a su amigo infantil, cuando cae a sus pies una granada

Jojo Rabbit se proyectó este miércoles en el Festival Internacional de Cine de Toronto. La película está ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Trata sobre un niño hitleriano que tiene como amigo imaginario a Adolf Hitler.

En la proyección para los medios de comunicación y representantes de la industria, las risas fueron generalizadas, los aplausos abundantes y las malas críticas escasas.

La cinta está dirigida por el excéntrico neozelandés Taika Waititi (Thor: Ragnarok) e interpretada por él mismo. Da vida ni más ni menos que a la caricatura de Hitler. Se le suman Scarlett Johansson, Sam Rockwell, Thomasin McKenzie y Roman Griffin Davis. Este último es un pequeño de 10 años de edad que empieza siendo más hitlerista que Hitler.

Las victorias de Waititi

Sea cual sea el gusto de las audiencias sobre el humor de Waititi, Jojo Rabbit es todo un triunfo. Solo por el hecho de conseguir, en primer lugar, financiación en Hollywood para hacer una comedia sobre Hitler.

Waititi reconoció en Toronto que escribió el guion en 2011. Cuando intentó encontrar financiación, le resultó imposible hasta el punto de que se olvidó del proyecto.

Como reconocía el director neozelandés en una entrevista estos días para la revista Variety, es difícil acudir a un grupo de ejecutivos en Los Ángeles con esa propuesta.

«Cuando dices que es en la Segunda Guerra Mundial, sobre un pequeño niño en la Alemania nazi que quiere ser el mejor nazi posible, inmediatamente la reacción es de rechazo. Es muy difícil descubrir cómo describirla hasta que dices: es un Hitler imaginario», explicaba el director.

Sin embargo, en 2017, tras rodar Thor: Ragnarok, Fox Searchlight Pictures ofreció a Waititi el dinero para llevar la idea a la gran pantalla.

El segundo triunfo de Waititi es convencer a dos estrellas de Hollywood, Johansson y Rockwell, a que participen en una idea tan descabellada como una comedia irreverente y, para algunos, ofensiva, sobre Hitler y los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Y la tercera victoria del director neozelandés es que no solo ha hecho la película con actores de garantía, sino que, a pesar de la controversia que ha generado, Jojo Rabbit está siendo colocada en las quinielas de los Oscar.

Lo que dice la crítica

Para el respetado crítico de cine Peter Howell, Jojo Rabbit no solo tendría que ser una seria candidata a los Oscar. Para él, es la mejor película hasta el momento de la 44 edición de TIFF que termina el 15 de septiembre.

«El filme era como crías de conejo en un zoológico interactivo durante el estreno mundial en el Teatro Princesa de Gales. El público adoró la atrevida mezcla de Waititi entre la fantasía cómica y la cruda realidad en esta historia de la equivocada búsqueda de un niño para ser un buen nazi», escribió en el diario Toronto Star.

Para el crítico de Hollywood Reporter, Scott Feinberg, la cinta no es material que valga un Oscar. Según él, en 2019 el antisemitismo no es divertido. Sin embargo, reconoció que la película es fuerte en varios aspectos y está preparado para reconsiderar su decisión.

Por si acaso, el propio Feinberg se recuerda que «sí» se puede reír de los nazis como lo hizo Charlie Chaplin con El gran dictador (1940). También Mel Brooks con The Producers (1968) y Roberto Begnini en La vida es bella (1997).

Para otros, lo que es necesario no es menos sino más. Más Hitler como el que Waititi dibuja, rebosante de estupidez y cobardía, el primero en huir y dejar detrás a su amigo infantil, cuando cae a sus pies una granada.