«Si tú me preguntas: ‘¿Ha tenido miedo alguna vez en este país?’ El 30 de abril de 2019 yo tuve miedo»

El último martes de abril no fue un día normal. El presidente encargado, Juan Guaidó, se presentó antes del amanecer en la Base Aérea La Carlota, con un grupo de militares, e hizo un llamado a las fuerzas armadas para que se pusieran del lado de la Constitución. Con ellos estaba Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, preso político desde hacía cinco años, y en libertad a partir de ese momento. No era cualquier amanecer para los venezolanos. Algo estaba pasando.

Jaime Nestares, gerente general de la División Radio de Empresas 1BC y director de RCR, como todos los días, llegó temprano a la emisora de la avenida Páez de El Paraíso, que desde la madrugada transmitía lo que ocurría en esa rara mañana caraqueña. No sabían en la emisora que tenían las horas contadas. Después de 89 años, RCR 750 AM saldría del aire.

Un grupo de unas ocho personas, entre civiles y militares, enviado por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones entró abruptamente en la estación a las 11:00 am. Paralelamente, otro equipo se trasladó a la central de transmisión en El Junquito.

“Firme”, le exigieron los funcionarios a Jaime Nestares, en la sala de Redacción de la emisora. El programa Aquí se habla libertad: Foro Penal,  conducido por Gonzalo Himiob y Alfredo Romero, fue cortado de inmediato.

El documento presentado por el equipo de Conatel alegaba que no se renovaría una licencia vencida en 2007. Sin embargo, la concesión no ha caducado, pues a partir de ese año comenzaban a correr 20 años de licencia otorgados en derechos adquiridos previamente. “Esa es la discusión que hemos tenido en tribunales y no nos han dado razones. Es exactamente el mismo caso que RCTV”, explicó.

El texto que le presentaron a Nestares, que constaba de seis páginas, firmado por Jorge Rodríguez y sin fecha, tampoco señalaba la incautación de equipos; no obstante, violentaron la vigilancia y la sala de transmisiones y se llevaron el radioenlace que conecta El Junquito con El Paraíso.

En el primer cuatrimestre de 2019 Conatel cerró cinco emisoras: Tropical 99.7 FM en Aragua; Ambiente 96.1 FM en Guárico; La Mega Hertz 96.5 y Radio Criolla 92.9 FM, ambas de Apure, y Stéreo 99.7 FM en Monagas. A todas, menos a la de Punta de Mata, les incautaron los equipos.

«Sin embargo, el miedo o te ablanda, te aplasta o lo superas»

Radio Caracas Radio estuvo 30 minutos fuera del aire. Luego retomó la transmisión a través de Youtube, Periscope y Tunein, plataformas digitales en la que continúan su labor como un medio de comunicación de información y opinión desde hace casi 90 años.

—¿Contemplaban el escenario del cierre?
—Sin duda. Es que no hay dos sin tres. Nosotros somos el grupo 1BC. Cerraron RCTV en 2007. Cerraron RCTV en cable en 2009. 92.9 Tu FM en 2017. Y ahora cierran RCR en 2019. Todo por la misma razón.  Nosotros nos opusimos a Chávez desde 1992 porque defendíamos lo mismo que defendemos hoy en día: la República, su división de poderes, sus valores y principios, la democracia y la libertad.

—¿Cómo era trabajar pensando, día tras día, que podía venir el cierre?
—Lo mismo que trabajar ante una dificultad que puede ser una tormenta, un mal tiempo para las cosechas o en un entorno de hiperinflación. Es una dificultad más. Claro, aquí se añade un elemento adicional que va in crescendo. A medida que la democracia involuciona hacia la dictadura y crece el monstruo de la tiranía, el ejercicio de los derechos individuales y colectivos se hace más peligroso. Nuestro caso en la Convención Americana de los Derechos Humanos vs. el Estado comenzó por el maltrato a los periodistas. En la medida en la que el tirano va madurando, se hace obscenamente violento. Se hace cada vez más oscura la democracia y es más complicado ponerle luz y explicarle a la ciudadanía lo que está pasando. Ya no te estás jugando la multa, ya no te estás jugando el cierre. Te juegas la vida, como pasó con Fernando Albán.

—¿Por qué cree que Conatel tomó la decisión de cerrar RCR el 30 de abril?
—El documento no tenía fecha y estaba firmado por Jorge Rodríguez. Eso debía estar preparado para cualquier momento en el que dieran la orden. Era el momento más oportuno para cercenar la libertad de información y opinión. Ese día vieron que las cosas se le escurrían de las manos. Entonces tenías un montón de estaciones de radio en silencio, que no podían contarlo o no querían. Quizás por conveniencia económica están más del lado del gobierno que del lado de la nación. Sin embargo, hay una ciudadanía ávida de información. Nosotros decidimos hace mucho tiempo estar de pie. Estar del lado de correr los riegos y ejercer la libertad de expresión y de información. Eso implicó estos peligros, pero para nosotros es más importante contarle a la gente lo que ocurre, especialmente aquello que el gobierno no quiere que contemos. Eso es incómodo.

—¿Recibieron muchas presiones y amenazas antes del cierre?
—Por supuesto. Esta radio tiene acumulados 47 expedientes administrativos solo entre 2018 y 2019. No hay un solo ancla de RCR del que yo sepa, a excepción de un programa de variedades, que no tenga un expediente abierto por 5 o 6 causales. Somos unos campeones. Todo el catálogo completo de la Ley Resorte y aun así hemos seguido. Nos han caído las 7 plagas: la persecución fiscal de la empresa por el Seniat, también a título personal, la Superintendencia Municipal de Administración Tributaria, que es del municipio Libertador, y cualquier cantidad de cosas. Desde 2005 para acá hemos recibido comisiones de todo tipo y todo color. Cualquier nimiedad nos han aplicado.

—¿Hay diferencias entre las presiones ejercidas por Chávez a las de Maduro?
—Ninguna. Es un régimen. Antes era Chávez y los suyos. Ahora lo opera Maduro y sus cuatreros.

—RCR tiene 89 años. ¿En qué otros gobiernos fue sancionada?
—Tuvimos dificultades con los dos gobiernos de Carlos Andrés Pérez, con Jaime Lusinchi, muy poco en el de Caldera. Con Luis Herrera hubo problemas porque fueron tiempos de renovación de licencia. Pasamos por Gómez y Pérez Jiménez, pero nadie se atrevió a cerrarnos.

—Actualmente están transmitiendo en las plataformas digitales. ¿Qué planes alternativos tienen en casos de censura en Internet o apagones como los de marzo?
—No te los puedo contar porque si te los revelo me los van a quitar, pero de que vamos a salir al aire, te lo aseguro.

—¿La radio digital es rentable?
—Ni el modo digital ni el analógico. Yo llegué a la radio en 1997 y teníamos 257 clientes activos, no siempre presentes, pero rotativos. Todos los bancos, compañías de seguros, marcas de automóviles, etc. Una radio dedicada a la información y a la opinión. 130 personas trabajando aquí. Actualmente hay 25 clientes activos, presentes hay 2 solamente y somos menos de 30 trabajadores. Yo estoy convencido de que sin el apoyo de los accionistas, de la junta directiva y ejecutivos de 1BC no tendríamos ni el ánimo, ni el aliento, ni el empuje de hacer todos los días los que nos gusta hacer, que es seguir haciendo radio.

—¿Qué hacer ahora? ¿Cómo se reinventa RCR de cara al futuro de Venezuela?
—Todos los días nos levantamos con la convicción de que si al menos un ciudadano nos escucha y podemos contarle lo que está  pasando y a él le sirve, quizás es la mejor recompensa. No importa el tamaño, sino saber que sigue ahí y que está viva. Nosotros vamos a volver al aire. Al igual que RCTV. Nuestra lucha es recuperarnos en todo. Primero la frecuencia y nos acompaña la razón legal. Estoy seguro de que ambos, como El Nacional y los canales de televisión que han sido sacados de las parrillas de programación, se van a reinsertar en uno de los fenómenos económicos más importantes de Occidente  como será el renacimiento de la economía venezolana. Nos vamos a recuperar muy rápido.  Yo quiero ser parte de eso y lo veremos todos juntos. Además, hay una firme voluntad de todos porque hasta las bases chavistas aprendieron. La palabra que yo buscaría más allá de entendimiento sería concordia, porque no es solamente entendimiento entre las partes, es la paz y el sentimiento mutuo de que ambas partes hemos encontrado la manera de entendernos y de trabajar juntos y no voy a parar de trabajar en esa dirección. Nos preparamos para realizar el sueño de acompañar a los venezolanos en hacer crecer el país en concordia y en paz.


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