La escritora vitoriana Eva García Sáenz de Urturi acompañada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo y el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras tras ser galardonada hoy con el Premio Planeta de Novela en su 69 edición | Foto EFE

La escritora Eva García Sáenz de Urturi ha sido galardonada con el 69 Premio Planeta, dotado con 601.000 euros, con la novela Aquitania, en un acto reducido en el que se dio a conocer el finalista, que ha recaído en la presentadora de televisión Sandra Barneda, seleccionados entre las 582 obras presentadas.

La finalista de este destacado premio se presentó con el seudónimo de Neoland, por la novela de título ficticio La vida secreta de los ángeles, titulada finalmente Un océano para llegar a ti.

García Sáenz de Urturi explicó que la novela ganadora es “un thriller medieval, un homenaje a El nombre de la rosa, y es un Juego de tronos fundacional de lo que más tarde se llamará Europa”.

La ganadora del Planeta dedicó el premio a las 33.000 víctimas del coronavirus en España, y aseguró que “el mundo de la cultura sobrevivirá a esta pandemia, nos explicará esta pandemia y hará lo que siempre hace, tirar adelante”.

Precisamente, la pandemia y las normas sanitarias restrictivas obligaron al Grupo Planeta a modificar las condiciones del fallo del galardón, que ha tenido lugar en el Palau de la Música de Barcelona en un acto con cerca de 300 personas, frente al millar que habitualmente asiste a la cena de gala.

Igualmente se suspendió la tradicional conferencia de prensa de la víspera del fallo del premio en la que los periodistas dirigen sus preguntas a los miembros del jurado.

“Aquitania era en el siglo XII la región más grande y rica de Francia y el duque de Aquitania era el más rico y respetado de toda la cristiandad, y aunque era vasallo del rey de Francia, el monarca era más pobre que el duque”, dijo Eva García.

Comienza la novela con un hecho histórico, apuntó la escritora vitoriana, cuando el duque de Aquitania fue a Santiago como peregrino, y frente a la catedral cayó fulminado envenenado.

Su heredera, Leonor de Aquitania, era “una chica que con 13 años se situó al frente del ducado, y se obsesiona con vengar a su padre con la creencia de que el asesino era el rey de Francia; y para ello cambió el testamento de su padre para casarse con el heredero del rey de Francia y educar como aquitanos a sus hijos”.

García Sáenz de Urturi confesó que se encuentra cómoda en el género, porque ya había escrito novelas históricas y otras con un poso histórico. “Fue documentando esa época para una novela anterior cuando descubrí el dato que me sorprendió, que Berenguela de Navarra fue la mujer de Ricardo Corazón de León”.

No la conocía demasiado, pero se acabó enamorando de Leonor de Aquitania, “reina de Francia, reina de Inglaterra, mujer tan inmensa” que decidió centrarse en su primera etapa, desde los 13 años de edad hasta los 23, si bien, advirtió, “no se trata de una biografía novelada”.

Al apunte histórico de la novela, la autora añadió “una trama de thriller” y el resultado es “una novela mestiza, que al final es un fresco del medievo, con amores, incestos e intrigas”.

El propósito del escritor, aseguró Sáenz de Urturi, es que “cuando ficciona, intenta mejorar la realidad histórica y tratar de responder a la pregunta de ‘y si…'”.

El proceso de documentación fue arduo y largo, dos años y medio, que incluyó varios veranos pisando tierras aquitanas.

Para Sáenz de Urturi es su séptima novela, una trayectoria y una experiencia que, según explicó, le permitió “jugar y hacer volar las alas para que los personajes cobrasen vida y sorprendieran, y en eso la familia del ducado me lo ha puesto fácil”.

El jurado del Premio estaba formado por José Manuel Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y la editora Belén López, también en funciones de secretaria.

En nombre del jurado, Eslava Galán, un escritor avezado en el género histórico, comentó que la novela ganadora “está perfectamente estructurada, es como un tapiz medieval, riquísimo”.

Añadió Eslava Galán que “la autora fue capaz de construir un idilio al contrario, con dos personajes, un capeto y una aquitana, que inicialmente se odian”.


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