Bernhardt
Foto Abraham Castillo

Una anciana, con un rosario en el cuello, limpia con ímpetu sus bienes en una sala de una casa con paredes deterioradas, muebles añejos, un espejo de pared y un pequeño cofre. Su hermana entra a la habitación e interrumpe la faena de su compañera, mientras habla irónicamente de apuestas y frivolidades. Dos mujeres, aparentemente opuestas, comparten nostalgia y deseos lascivos de un mismo pesar y cohabitan encerradas en una cárcel. Mientras tanto, esperan a su hermana, una obsesionada con ser Sarah Bernhardt.

Bajo la dirección de Andrea Levada, de 22 años de edad, La última actuación de Sarah Bernhardt, de Néstor Caballero, forma parte de las piezas que se presentan en el VI Festival de Jóvenes Directores Trasnocho. Es la primera vez que la obra se presenta en escena.

La última actuación de Sarah Bernhardt cuenta en su reparto con Grecia Augusta Rodríguez, como Eloiza; Jeska Lee Ruiz, como Ana; Deborah Urgelles, como Perla y una participación especial de Haydée Faverola.

La historia narra la vida de dos hermanas longevas, Ana y Eloíza, quienes dentro de la casa donde se criaron comparten el sufrimiento por su mórbido pasado, el cual ocultan detrás de las mentiras. Para Levada el texto original está muy completo y tiene una trama sin cabos sueltos. «Toca temas como la familia, la política, la religión y tabúes como la homosexualidad. Siento que puede atrapar al público de todas las maneras posibles», aseguró la joven directora.

La propuesta de Levada, que también es docente teatral y actriz, es la tercera del festival y es la primera de origen nacional. «Es interesante porque te da un poquito de cercanía que las historias sean de la misma nacionalidad del espectador, permite que la entiendan mejor», indicó la artista sobre su elección de una obra venezolana.

El montaje es la primera obra nacional que se presenta en el festival | Foto Abraham Castillo

Aunque se trata de una obra nacional, su nombre se refiere a una figura extranjera: Sarah Bernhardt fue una actriz francesa de finales del siglo XIX que tuvo una vida marcada por el éxito y la extravagancia. Perla, el tercer personaje de la obra, es una admiradora de la icónica intérprete y quiere seguir sus pasos. La fantasmal adolescente, que solo aparece en flashbacks, está envuelta en un aura de misterio y es la razón por la que sus hermanas se mantienen en una agria espera.

El escenario se compone de elementos cotidianos y con una estética sencilla; sin embargo, las logradas actuaciones con personajes bien construidos reflejan la ardua tarea que significó su montaje. «Hay muchas cosas difíciles. Pero creo que lo importante fue salir adelante y hacerlo con el mayor amor del mundo», aseguró Levada.

El reparto

La última actuación de Sarah Bernhardt está pensada para un reparto de personas ancianas, pero en esta oportunidad la realizadora utilizó actrices jóvenes. «Me gustó hacer un casting con personas menores, que pueden jugar con la edad del personaje. Es interesante verlas interpretar experiencias que ya vivieron y otras que aún no han vivido», explicó la directora.

Durante la obra las actrices no solo representan a adultos mayores, sino que también actúan como niñas. Asimismo Perla, quien es caracterizada por Urgelles, aunque es la mayor de las hermanas su intérprete es la menor del reparto, situación que crea una dinámica extravagante.

Para Lee Ruiz, el papel de Ana fue un reto, y para recrearla tuvo que estudiar la actitud de personas que cumplían las características del personaje, como mujeres mayores y fervientes a la religión. También indicó que fue un proceso de «observar para imitar la realidad». La actriz aseguró que se obsesionó con la creación de Ana y que desarrollarla fue «como un juego divertido».

Las actrices representaron a personajes ancianos que, además, pasaban a actuar como niños en varias ocasiones | Foto Abraham Castillo

Grecia Augusta Rodríguez expresó que la creación de Eloíza supuso un esfuerzo inmenso y considera que es uno de los personajes más difíciles que ha hecho. La artista indicó que recrear la respiración tuvo una gran importancia para ella. «Sentía que tenía que ser gastada, pero exagerada, como si fuera una persona que nada en mar abierto y quiere llegar a la orilla, pero aunque no llega, nunca pierde la esperanza», expresó la actriz.

Asimismo, la artista dio su punto de vista sobre la razón de la espontaneidad y el sarcasmo de Eloíza. «La ironía es su único escape, y es su forma de relacionarse con Ana desde otro sitio que no sea la tragedia que han vivido. Así se salva de su letargo, de una nostalgia perenne; podría decirse que es una ironía velada de tanta amargura», afirmó.

El resultado es una experiencia intensa y cargada que a momentos pasa de una dinámica cómica a escenas de fatídica violencia, tristeza y reflexión. La creación de un mundo onírico que representa el miedo al cambio de unas protagonistas atrapadas en un pasado desgarrador. Es un panorama difícil que sigue el desasosiego de seres que ocultan con mentiras su miedo a una realidad podrida y a un futuro marcado por la muerte.

El contenido de la obra dio material a Levada para llevar su visión a las personas. «Lo más importante es transmitir al público una verdad. Quiero reflejar que hay mucha gente que oculta cosas, como inseguridades y problemas familiares. También creo que estamos en un momento de cambio y considero que esta historia puede ayudar a difundir ese proceso».

La joven tiene planificado continuar con su faceta de directora. «Probablemente sea algo que estudie más a fondo. Incluso, he pensado ir al extranjero a desarrollar mejor esta área», compartió la directora y actriz.


La última actuación de Sarah Bernhardt

Trasnocho Cultural

Del 31 de enero al 9 de febrero

Viernes 7:30 pm, sábados 7:00 pm y domingos a las 6:30 pm

Entradas Bs 120.000, disponibles también aquí