pánico
Foto Eduardo Muñoz Álvarez/Getty Images/AFP

Una denunciante clave del juicio por abusos sexuales contra Harvey Weinstein en Nueva York, Jessica Mann, sufrió este lunes un ataque de pánico mientras testificaba al final de una dura jornada de interrogatorios de la defensa, que la acusó previamente de manipular al productor para avanzar en su carrera.

La jornada finalizó antes de tiempo y el testimonio de Mann quedó aplazado después de que rompiera a llorar desconsoladamente al leer una carta personal que envió a un ex novio, Eddy. En esta explicaba que sufrió agresiones sexuales y que temía el rechazo por errores que cometió en su vida.

En el texto, de mayo de 2014, la ex actriz hablaba de la relación que tenía con Harvey Weinstein y de lo desesperanzada que se sentía por sus relaciones fallidas. Indicó, así, que escapar de su hogar fue un punto de inflexión y que sufría de problemas afectivos vinculados con su padre.

Con temblores en la voz y visiblemente afectada, Mann leyó: «Harvey me (respaldaba), siempre me ofrecía ayuda de una manera que no hicieron mis padres. Harvey tenía la edad de mi padre y me dio la aprobación que necesitaba».

El juez James Burke le ofreció un receso, pero a su regreso empezó a hiperventilar y dijo que tenía un ataque de pánico, por lo que se dio la sesión por finalizada.

Hasta ese momento, la denunciante había respondido con entereza durante unas cinco horas a un profundo interrogatorio en el que la defensora del productor, Donna Rotunno, presentó una retahíla de correos afectuosos intercambiados entre ambos hasta el año 2016 y que son la base de su argumento.

Así, Rotunno intentó desacreditar el crudo testimonio que hizo Mann el viernes pasado sobre su supuesta violación por parte de Weinstein en 2013 en un hotel de Nueva York y su relación posterior. Para ello, argumentó que se acostaba con él por el beneficio de su carrera y que lo manipulaba para abrirse paso en Hollywood.

Mann, cuya denuncia de violación supone una parte íntegra del caso contra Weinstein, describió el viernes con mucho nerviosismo y de forma gráfica los supuestos abusos y hasta los genitales del acusado, a quien dijo enviar mensajes halagadores durante meses para mantener su frágil ego.

La ex actriz, que hoy señaló no tener abogado, respondió a muchas de las incisivas preguntas con inseguridad: «no lo recuerdo, no lo sé, creo que sí, bueno». Y perfiló en mayor detalle una relación sexual que comenzó de forma consensuada con sexo oral no forzado, pero acabó en lo contrario, dijo el viernes.

Asimismo, se refirió a un incidente escabroso mencionado en ese testimonio y recordó que una vez, mientras que se duchaban juntos, Weinstein le preguntó si sabía lo que era una ducha dorada. Ante su respuesta negativa, supuestamente orinó sobre ella, por lo que se alejó con asco y conmoción.

Weinstein, de 67 años de edad, que se enfrenta a un máximo de cadena perpetua por los cinco delitos sexuales que le imputa la Fiscalía, cerró los ojos varias veces a lo largo del testimonio, aparentemente dando cabezadas, aunque estuvo atento si se hablaba directamente de él.

«Me relacioné con mi abusador por lo que creía en mi mente y por la percepción de la sociedad en que vivía. Siempre era lo mejor para mis intereses que las cosas entre nosotros estuvieran bien», afirmó la testigo.

Pero Mann afirmó que cuanto más se daba cuenta de que la estaba usando, más intentaba no tener encuentros sexuales, por lo que ponía excusas o negociaba, hasta el punto de que él se masturbaba sujetándola.

Respecto a un mensaje en el que le decía al productor que quería presentarle a su madre, aseguró que esta la estaba presionando porque sabía que había algo que estaba mal. Refiriéndose a otros correos en los que se mostraba afectuosa, declaró que no quería que Weinstein la viera como una amenaza.

Mann, que afirmó ser una persona insegura en las fechas de las alegaciones, cuando era una veinteañera, afirmó que la relación sexual que mantuvo con Weinstein y que derivó en dos supuestas violaciones en 2013 y 2014 era el secreto más profundo que tenía y no se lo dijo a nadie.

«¿Manipulaste a Harvey?», le preguntó reiteradamente la abogada a Mann, que en una ocasión, tras pensar por largo tiempo, respondió: «Tal y como lo manejé para procesar y sobrevivir, sí, supongo».