Solitaria, acompañada solo del enorme foco que la ilumina, se encuentra en las galerías de Christie’s en Nueva York una vieja guitarra eléctrica, con evidentes signos del paso del tiempo y de las constantes modificaciones a la que su dueño la sometió.

“Esta guitarra fue fundamental para la composición de The Dark Side of the Moon, considerado uno de los álbumes más importantes de la historia de la música”, explica una de las expertas de la casa de subastas a periodistas y aficionados.

Y es que el dueño del preciado artículo, que para muchos es objeto de devoción, no es otro que el legendario David Gilmour, de Pink Floyd, que el próximo 20 de junio subastará en la Gran Manzana un total de 126 de sus guitarras con fines benéficos.

Esta, la Black Strat, una guitarra eléctrica Fender Stratocaster de 1969, es la joya de la corona de la colección, el “viejo amigo” que acompañó a Gilmour desde 1971, cuando la compró en Nueva York -curiosamente a escasas cuadras del lugar en el que saldrá de nuevo a la venta- hasta mediados de los ochenta.

“David Gilmour la compró después de que, en medio de una gira por Estados Unidos, les robaran el camión en el que llevaban todo el equipo. Así que vino a Nueva York de camino de vuelta a Londres y la compró en la mítica tienda de música Manny’s”, cuenta Kerry Keane, especialista en instrumentos musicales de Christie’s. “Ha permanecido con él toda su carrera y ha sido una plataforma para sus actuaciones y grabaciones”, agrega.

Aunque la Black Strat es la que mayor atención se lleva, que dado su valor histórico y sentimental tiene un precio calculado entre 100.000 y 150.000 dólares, la guitarra está acompañada de otras muchas “compañeras” de Gilmour, que por respeto ocupan galerías contiguas.

“Estas cinco o seis habitaciones de Christie’s Nueva York representan una sobreabundancia de riquezas para cualquier coleccionista de guitarras”, dice Keane.

Entre las más de 120 guitarras también se encuentra la White Fender Stratocaster #0001, la cual se ha convertido en la representación de la larga carrera del miembro de Pink Floyd, ya que su uso constante tanto en grabaciones como en conciertos la ha llevado a ser una pieza fácilmente reconocible para sus seguidores.

Esta última, junto a la excepcional Grestch White Penguin 6134, también han sido valoradas en entre 100.000 y 150.000 dólares, aunque a la venta saldrán, además, piezas más asequibles, como la guitarra acústica de 1969 de C.F. Martin & Company, valorada en un máximo de 20.000 dólares, que, como explica Keane, tiene un claro valor sentimental para el artista.

“Hace año y medio que recibimos la lista de guitarras que David había seleccionado para vender, y esta concretamente venía con una anotación: ‘No estoy seguro de querer vender esta”, precisó.

Más de 1.000 personas se han registrado para participar en la subasta, cifra muy superior a otras ventas de Christie’s, cuenta su representante Sara Fox, que apunta a que la compañía calcula que se consiga recaudar alrededor del millón de dólares. “Pero, claro, hay que tener en cuenta que obviamente hay muchas personas que quieren hacerse con una, con lo cual podría superar esa cifra”, agrega.

Gilmour destinará los fondos conseguidos a varias organizaciones con las que suele colaborar. Tienen que ver con la lucha contra el hambre y el apoyo a los sintecho.

“Subastando estas guitarras, espero poder prestar ayuda donde realmente se necesita”, dijo el músico en el comunicado de Christie’s. Añadió que espera que las guitarras sigan regalándole música a los futuros propietarios. “Va a ser una tortura dejarlas ir y quizás algún día tendré que encontrar una o dos de ellas para comprarlas de vuelta”, confesó.