Gavras
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Por JANINA PÉREZ ARIAS | SAN SEBASTIÁN

A lo largo de más de 50 años de carrera artística, Konstantinos Gavras ha generado más de una polémica. La mayoría de sus películas enmarcadas en la categoría de cine político ha incomodado a la CIA, al FBI, a gobiernos de ciertos países y a personas de poder.

En el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde se le otorgó el Premio Donostia como reconocimiento a su trabajo cinematográfico, el realizador de origen griego sonreía travieso cuando se le recordó su muy bien ganada fama de prende-fuegos.

A la ciudad donostiarra no venía solo para recibir. También para mostrar su más reciente película, Adults in the Room, basada en las memorias del ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, Adults in the Room: My Battle With Europe’s Deep Establishment (libro publicado en 2017),

Gavras narra uno de los tantos aspectos de la crisis griega que estalló en 2015, cuando a puertas cerradas el recién electo gobierno del líder de la Coalición de la Izquierda Radical, Alexis Tsipras (primer ministro desde 2015 a 2019), con Varoufakis a la cabeza, intentaba renegociar la deuda, las políticas de austeridad, el ahorcamiento de la Troika (grupo formado por representantes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), y tal vez una posible salida de la zona euro.

“Una verdadera tragedia griega”, tal como la define el realizador que con este nuevo filme se pone una vez más, y para no perder la costumbre, en el rol del necesario incomodador.

“El único problema que voy a tener esta vez es no encontrar dinero para la próxima película”, comentaba en la rueda de prensa previa a la premiación programada para la noche, tal vez un posible efecto de su nueva cinta, la cual expone sin tapujos el intricado –y hasta cierto punto turbio– funcionamiento de la arena de la Unión Europea.

A sus 86 años de edad, y después de haberse metido en muchas “honduras” con filmes como Z, Missing, Estado de sitio, Hannah K o El capital, se puede decir que Costa-Gavras está más allá del bien y del mal. Su mirada y sus ganas están puestas en lo que vendrá después, en cuál será su nuevo objeto de estudio. Y es que muy poco le importa que algunos de los tantos rimbombantes nombres de peso político en Europa representados en Adults in the Room se sientan ofendidos.

Al cineasta hay que agradecerle su valentía al mostrar realidades y situaciones incómodas a través de sus ficciones. Aquella noche de premiación uno de sus actores, Christos Loulis, resumía perfectamente el sentimiento del público por este autor: “Le necesitamos, siempre lo hemos necesitado y lo necesitaremos eternamente. ¡Gracias, Costa-Gavras!”.