Bárbara Palacios
Foto EFE

Bárbara Palacios, Miss Universo 1986, escribió un libro en el que les dice a las mujeres víctimas de violencia que hay una oportunidad de sanar. Desde el dolor les muestra que se puede salir adelante.

“Nosotros somos un sueño y vinimos a este mundo para hacer realidad este sueño”, dijo durante la presentación de su libro Atrévete a ser Bárbara.

Miss Universo 1986 desgrana en los primeros capítulos de su más reciente libro, algunas experiencias personales como miembro de una familia disfuncional. “Había un abuso en general, había un abuso físico, un golpe, y también abuso verbal y emocional”, recordó.

Relata que con apenas seis años tenía una maleta que llenaba de ropa y con la que quería irse de casa. Lloraba mucho y se levantaba en las noches para pedirle a su mamá que le diera la dirección de la casa de Dios.

Recuerda que empezó a vivir una doble vida, una vida en el hogar, y otra en el colegio, en la que todo estaba perfecto. A los 16 años de edad tomó la decisión de perdonar y sanar, de no transformarse en victimario de sus seres queridos.

“El tema emocional será más evidente en los próximos años, es lo que va a dar más dolores de cabeza a las sociedades. Es una problemática global”, señaló la caraqueña.

Graduada en Publicidad y Mercadeo y con un máster en Psicología, tras cinco años de llamadas insistentes, de parte de los organizadores del Miss Venezuela, decidió presentarse a ese certamen.

“Ve y haz de ti un producto, habla de esa mujer en la que tú crees”, fue el consejo que le dio el presidente de la agencia de publicidad en la que trabajaba y que la convenció de participar, con 22 años de edad, en el concurso.

Cree que ese tipo de concursos son útiles si se toman como una plataforma para algo positivo.

“Para mí fue una plataforma que utilicé para llevar un mensaje”, dijo Palacios, que desde hace 19 años vive en Estados Unidos, antes de la llegada del fallecido presidente Hugo Chávez al poder.

Si bien en Caracas tenía la vida soñada, con una empresa a su cargo, ella y su esposo tomaron la decisión de irse por el bienestar de sus hijos. “Lo vi clarito. Cuando la prensa me entrevistaba lo llamaba dictador, porque vi claramente el panorama que venía”, recordó.


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