En sus fogones, cocinar no solo es combinar ingredientes. Sus chefs son mucho más que personas que preparan recetas. Tula Café & Lounge, entre sus brunchs líricos, terraza a pie de calle y conciertos al aire libre, se convirtió en uno de lugares reservados para los amantes de nuevas experiencias en Caracas, y en los que comer está íntimamente unido al placer y la exclusividad

Esperar lo inesperado

En Túla, tomar un café es solo el abreboca a un mundo fortuito de artes plásticas y culinarias. Aquí, la estética lo es todo: tanto en la comida como en la música de fondo y estructura. Todos los rincones del lugar están pensados detenidamente para que puedan conectarse con la fibra sensible y la vena artística de sus comensales, mientras sus paladares degustan un menú cuyos platos saben a poesía.

Aquiles Gatás, su fundador, lo pensó una y otra vez antes de abrir un negocio que rompiera esquemas en una ciudad que ve nacer restaurantes todos los días. Sin embargo, llegó a la simple conclusión de que apostaría al negocio porque “Caracas se lo merece”.

En conversación con El Nacional, el también ingeniero civil con doctorado en ciencias políticas, explicó lo que está detrás de este espacio que, desde hace 1 año, cambió la forma en que los caraqueños ven, aprecian y disfrutan un buen plato de comida.

Vanguardia, imaginación… y corazón

“Túla es el nombre de mi madre”, señaló Gatás. “Honrarla fue una decisión tomada desde el día uno y su nombre significa mucho no solo para mí sino para quienes forman parte de este negocio”, destacó.

Los términos Café & Lounge cobraron vida propia después, cuando decidieron operar desde las 9:00 de la mañana hasta cualquier hora de la noche, de lunes a lunes.

“El día comienza con un excelente café acompañado de un churro de la casa que no puede faltar, pero puede culminar con un cóctel formidable. Nadie sabe y eso es clave: aquí todo puede pasar porque el ambiente te enamora”, manifestó. “Podríamos apostar a que parte de la responsabilidad, si esto pasa, es que Túla es un lugar donde la estética, la belleza, la degustación y la música son escogidas con tal cuidado, que el único resultado posible es dejarte llevar por el tiempo y el espacio”.

Túla y su je ne sais quoi

Disfrutar un café con Nutella o licor, mientras se escuchan sonatas de Johann Sebastian Bach versionadas al jazz y una representación bidimensional de la esfera de Caracas hecha por Paul Amundaraín te sonríe, no tiene precio.

Es eso, precisamente, lo que ofrece Túla Café & Lounge.

Aquí la estética y el arte juegan un papel muy importante. Ambas se conjugan con la buena gastronomía.

El menú puede sonar “absolutamente normal”; desde pokes, sushi, risottos y comida mediterránea hasta hamburguesas, perros calientes, tapas, ceviches, entre otros. Pero nada más lejano a la realidad cuando son fragmentos de reconocidos poetas latinoamericanos los que te dan la bienvenida a degustar las distintas opciones que se presentan en la carta.

A cielo abierto

Destacan movidas como sus brunchs líricos. La ópera es –para ellos- una forma de expresión digna de ser escuchada. “Los desayunos cantados forman parte de ese amor tan grande que le tenemos a la música, así que nos pareció justo dedicarle un espacio en Túla”, señaló Gatas.

Además, aclaran fervientemente que lo que ofrecen musicalmente hablando, no significa o se asemeja a tener música en vivo. “Ninguno de nuestros colaboradores se identificará jamás con esa expresión. Nosotros tenemos conciertos a cielo abierto. Y ahí radica la gran diferencia”, destacó.

Las personas que se presentan los jueves y los viernes, por ejemplo, pertenecen al Sistema de Orquestas de Venezuela. “Todos son maestros en sus distintos instrumentos incluyendo la voz y eso es absolutamente invaluable para nosotros y nuestros clientes”.

A todo esto, ¿por qué unir tantos intereses distintos en un solo lugar? “Porque Caracas se lo merece. El caraqueño se merece vivir cosas únicas; tener experiencias distintas que lo hagan formar parte de momentos inolvidables”, señaló Gatas.

Cocinar no es matemático, es emocional

Cuentan con 4 cocineros que, a diferencia de otros restaurantes, no construyen la oferta gastronómica alrededor de uno de ellos.

“Todos los que trabajan actualmente aquí, son profesionales de altísima cocina y experiencia. Nosotros jugamos al revés: ¿qué es lo que quiere el comensal? Y sobre esa base, diseñamos los platos. Y una vez que los diseñamos, nos enfocamos en la estética”, destacó.

Al final, uno de esos 4 chefs es el encargado de desarrollar esa idea en particular para darle vida al mejor estilo Túla Café & Lounge.

Quienes desean ir a desayunar, opciones como los huevos benedictinos, con una generosa porción de pan con jamón y salmón ahumado, coronado con los huevos y trocitos de tocineta, resulta la opción perfecta para satisfacer placeres culposos. Además, el plato incluye una mimosa y una copa de fruta fresca.

Para los que prefieran un almuerzo o cena, las opciones son infinitas. Además del sushi, las hamburguesas con de las favoritas de los comensales pues son bastante generosas en tamaño, están preparadas con pan de tomate de la casa y están rellenas de carne, pollo crispy o proteína vegana.

Si prefieren ir a tapear, la pizza de salmón y la de cabra con cebollas caramelizadas son de las más solicitadas. También lo es el “Tula Dog”, un perro caliente de 60 centímetros, inspirado en la famosa fuente de soda caraqueña de los años 60 “Le Drugstore”, ubicada en Chacaíto.

En cuanto a sus postres, Tula se distingue por su oferta que se aparta de lo tradicional. El choco pie de limón no se ve en todos lados. Además, cuentan con helado frito y un peculiar postre mantuano llamado “Negro sin camisa”.

Belleza e innovación

Además de su comida y espacios, la tecnología resalta en Túla. El menú es digitalizado y se descarga en el teléfono personal luego de escanear un código QR puesto al servicio del comensal.

“Nuestro menú es bastante especial. No es como los que podrás encontrar en otro lugar. Nosotros desarrollamos una aplicación específicamente pensada para agilizar el proceso de pedidos y para que la experiencia visual fuese más espectacular y creara más expectativa”.

Se puede ver el despliegue completo de platos y ordenar desde el teléfono, tanto si se está en el restaurante o se solicita el servicio delivery.

La terraza importa

“Esto sonará bastante genérico porque muchos lugares en Caracas tienen terrazas bonitas, pero no como la de Túla”, señaló su pionero Aquiles Gatás.

Destaca que, mientras la gran mayoría están “cerradas” por palmeras, matorrales o por estructuras que empequeñecen el espacio y le restan importancia, ellos hicieron lo contrario.

“Nuestro restaurante tiene un estilo muy europeo y la terraza está justamente a pie de calle para ver y dejarse ver, por eso la estética es tan importante para nosotros”. Hizo hincapié en la expresión ser vistos porque la gente presenta sus vidas en el mundo digital y eso también está a la venta.

“Aquí primero come el teléfono y luego el comensal; eso es gracias a los espacios, la estética y la presentación. Tula es una experiencia en toda la extensión de la palabra”, apuntó.

¿Lo mejor? También es pet friendly, y si los miembros peludos de los hogares quisieran pasar un tiempo especial en sus espacios, pueden hacerlo sin ningún tipo de restricción en el área de la terraza.

Túla también es oficina

Nuestros comensales pueden disfrutar de internet de alta velocidad y trabajar desde nuestros espacios.

Nosotros estamos comprometidos con la comunidad. Nos debemos a nuestros colaboradores en Túla pero al final del día nos debemos a la comunidad que viene.

Sabemos que todos estamos pasando por momentos complicados y la gente quiere, pero no puede ir a la oficina; o no quiere ir pero necesitan salir de casa e ir a un espacio para trabajar con internet y que sea seguro y cómodo. Nosotros apoyamos todo eso y los recibimos en nuestras instalaciones regalándoles el primer café (hasta las 2 pm). Así apoyamos a la comunidad. Mucha gente tiene y se sienta a trabajar y eso es motivo de orgullo.

¿Y la pandemia qué?

El local abrió sus puertas en febrero del año pasado, sin imaginarse todo el escenario que vendría 3 semanas después. Sin embargo, muy perseverante y diligentemente, han estado sorteando los obstáculos que el camino les ha impuesto y se han mantenido a pesar del difícil escenario que se vive en la actualidad.

“Nosotros compartimos un chiste interno: estamos en la tercera temporada de Túla. La primera, empezó el 19 de febrero del 2020, la cual duró 3 semanas exactamente porque el 13 de marzo de 2020 nos cerraron. La segunda, empezó el noviembre después de 9 meses completamente cerrados y la tercera, es la que vivimos hoy en día”, señaló Gatás.

Si se suma todo ese tiempo, apenas tienen escasos 6 meses en año y medio “de nacidos”.

“Nos estamos comiendo las verdes, y ya nos comeremos las maduras, pero estamos juntos y eso es lo que le da valor a este negocio”, destacó.

Siempre Venezuela

Para finalizar la entrevista, Aquiles Gatás enfatiza que el país fue, es y seguirá siendo escenario de sus innovaciones y emprendimientos.

«Venezuela es esencia. Mi esencia», recalcó. «Lo es todo. Por eso sigo y continuaré aquí. Aquí están mis olores, sabores, amores, mis amigos, mis muertos», enfatizó, señalando también que a pesar de la ardua competencia, vale la pena el esfuerzo.

«Todos estamos compitiendo por un pedazo del estómago del venezolano; la ventaja ahorita es que la gente sale a comer ahora no solo por la comida sino por la experiencia total que vive al momento de entrar al local. Y eso lo tenemos en Túla», finalizó.


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