Alexander Beja
Alexander Beja vive con su mejor amigo en Bogotá

Alexander José Beja Sánchez empezó a cantar a los 4 años de edad.

Aunque nunca tomó clases, la fuerza de su voz y su trabajo constante lo llevarán a hacer realidad uno de sus grandes sueños: cantar con Camila, la agrupación mexicana, una de sus favoritas.

Nacido en Maracay, vivió en Palo Negro hasta el año pasado, cuando tomó la decisión de emigrar a Colombia debido a la crisis que atraviesa el país.

Beja, de 22 años de edad, estudió tres semestres de Publicidad y Mercadeo en el Instituto Universitario de Tecnología Antonio Ricaurte. Sin embargo, su pasión siempre ha sido formarse en Medicina. “Amo la carrera, es la que quiero y espero ejercer algún día”, dijo el venezolano, quien se prepara desde hace años, «de manera autodidacta», en la especialidad de infectobacteriología.

El segundo de cuatro hermanos no podía seguir pagando sus estudios de publicidad y, mucho menos, costear la carrera de Medicina. Había perdido el trabajo como dependiente en una pastelería. Con poco dinero y muchas ganas, Beja emprendió una caminata de tres semanas hacia Bogotá.

El trayecto, según el joven, fue tan fuerte como interesante. Cantaba por el trayecto para alegrar y motivar al grupo, integrado por 10 personas. “Caminábamos todo el día, hasta de madrugada, y dormíamos en el pasto, en el piso, en donde nos agarrara la noche”, contó.

Sin rencor

Su entrada a Colombia no fue lo más complicado. “Dejaban pasar a los venezolanos a comprar en Cúcuta y regresar, pero yo me quedé”, manifestó Beja, que vive actualmente con su mejor amigo, Handryuk Álvarez, a quien llama hermano.

Sin trabajo, Beja cantaba baladas, sin descanso, en las calles y locales más concurridos de la ciudad.  La receptividad, según él, fue regular. De varios restaurantes lo corrieron malamente, pero no guarda rencor ni habla mucho de ello. “Nuestra nacionalidad no define lo que somos como personas”, aseguró el venezolano, quien considera que la situación laboral en Colombia no está en su mejor momento.

Pasaporte
Las autoridades colombianas le otorgaron un pasaporte especial por un año

Aunque son muchas las personas que piden dinero o cantan en las calles, al venezolano lo sorprendió uno de sus grandes ídolos con una oportunidad de oro que no podía rechazar.

Desde que tenía 8 años de edad, Camila es una de las agrupaciones favoritas de Beja. Fue justamente Mario Alberto Domínguez, cantante de la banda mexicana, quien lo escuchó interpretar “Venezuela” y lo invitó a grabar un tema con ellos.

Cuando Domm se detuvo a escucharlo, Beja no podía creerlo. “En el momento no lo reconocí, pero cuando me di cuenta, me le fui encima de la emoción”, expresó entre gritos de alegría mientras recordaba la escena.

El cantante mexicano le regaló un celular a Beja para mantenerse en contacto y coordinar los detalles de la grabación que se realizará en México. “Todos los días hablamos. Somos buenos amigos”, manifestó el maracayero, que ya se aprendió la letra de la canción que interpretarán juntos. “Es románticamente dolorosa”, dijo sobre el tema.

Pasaporte para un sueño

El sueño de Beja de emprender una carrera como cantante está por hacerse realidad. “La música es medicina para el alma”, dijo el joven, que ha visto cómo su vida cambió desde el encuentro con Domm. “Las personas ya no me maltratan, me conocen y me aprecian”, indicó.

Por petición del fundador de Camila, Beja no puede revelar cuándo viajará a México. Las autoridades colombianas le otorgaron un pasaporte especial por un año, por lo que podría ser muy pronto. El venezolano agradece a las embajadas, cancillerías, otros entes y todas las personas que se involucraron en resolver su situación legal, así como a los seguidores de su historia y de su pasión musical.

“No es suerte, esto va a trascender. Yo peleé todos los días por esto en la calle y este era mi destino, no es una casualidad”, señaló sobre el momento que vive.

Actualmente sigue cantando en las calles, sin un trabajo fijo, pero con grandes expectativas respecto a su carrera como intérprete. “Yo tengo un sueño en el corazón y se lo pido a papá para que pase. Sé que sucederán cosas muy bonitas. Me encantaría regresar a Venezuela, pero la misión que cada uno de nosotros tiene en el mundo es distinta, y la mía quizás no me permita regresar pronto”, concluyó.