Una organización puede ser definida como una unidad social coordinada, que funciona con relativa constancia a efecto de alcanzar una meta o una serie de metas comunes. El éxito de la misma será alcanzado en la medida en que haya transformaciones, innovaciones y cambios relevantes. En relación con las organizaciones universitarias, éstas son influenciadas por sus diferentes objetivos, por los diferentes métodos de enseñanza y por las diferentes prácticas administrativas que se ejecutan. En la gestión universitaria actual los problemas deben ser resueltos de forma  creativa, deben constituir un ambiente donde el gerente pueda poner en práctica sus conocimientos gerenciales a través de un liderazgo creativo que le lleve no sólo hacer uso de los rasgos de actitud creativa,  sino también desarrollarlos en los miembros de la organización y poder así lograr las metas previstas. Es por ello, que las universidades deben atender a la necesidad de establecer modelos de gestión no convencionales, que permitan integrar todos los conocimientos básicos de la administración tradicional y todos aquellos aspectos relacionados con la gestión creativa, en el que la creatividad es parte fundamental del quehacer cotidiano de la sociedad y por ende del desarrollo de los procesos inherentes al mejoramiento y al impulso de nuevos conocimientos dentro de la Universidad.

De allí que la gestión creativa, cobra hoy día mayor trascendencia, ya que las universidades venezolanas demandan con urgencia un cambio de gerencia que tienda efectiva y eficazmente a las mejoras de los procesos, lo que implica un cambio en la forma de pensar y de actuar por parte del gerente. El pensamiento creativo organizado, es el resultado del desarrollo de estrategias innovadoras en una cultura organizativa apropiada.

En las universidades venezolanas, la gestión que se realiza no se desarrolla en el marco de la creatividad, es decir, no se llevan a la práctica teorías innovadoras, que les permitan consolidar su praxis gerencial de manera más dinámica y acorde con éste proceso; por el contrario desarrollan la gestión de forma tradicional. Partiendo de la premisa de que en los actuales momentos, se hacen cada vez más necesarios, sistemas de gestión enfocados en el  cambio;  se exige en las universidades  un gerente capaz de asumir  diferentes estilos,  que le permita entre otras cosas: mostrar flexibilidad en el manejo de situaciones imprevistas, asumir las responsabilidades de sus actos, adaptarse a los procesos de cambio, mantener adecuados niveles de productividad, aún en condiciones adversas, aceptar riesgos calculados, motivar al equipo de trabajo a superar dificultades, conceder tiempo suficiente para planificar. La promoción debe apoyarse en diferentes herramientas tecnológicas, así como las redes sociales, a través de acciones organizadas, apoyadas de estrategias creativas que respondan a las demandas de la comunidad intra y extrauniversitaria. Los responsables de la gestión deben tomar medidas necesarias para valorar oportunamente a cada uno de aquellos que forman parte de la organización, no sólo desde su propia experiencia y creencias, sino también tomando en cuenta todos los méritos adquiridos a lo largo de su trayectoria institucional y sus conocimientos en el área de su competencia.  Deben crear ambientes positivamente abiertos, donde las ideas y las opiniones sean respetadas y debatidas, y no se prejuzgue a nadie inmediatamente. Esto significa preocuparse genuinamente por las ideas y sentimientos de cada uno de los integrantes de la organización, para crear un clima ideal a la hora de tomar decisiones que afecten el desarrollo de las metas institucionales, en pocas palabras, el liderazgo debe ser compartido.

En los actuales momentos, dados los controles financieros, resulta extremadamente complejo cumplir con esas metas; la organización de los eventos es cada vez más limitada y la edición de los libros y revistas se ve cada vez más obstaculizada para gestionarlas, ya que el recurso presupuestario asignado a las universidades no es suficiente para cancelar lo referente a las traducciones,  diagramación e impresión. El Open Journal System es una alternativa que se está implementando para automatizar los procesos de edición de las revistas y alojar la información en el portal y así poder y enviar a los índices correspondientes. Con respecto a los libros se está trabajando con formatos electrónicos que son alojados en los repositorios institucionales.  Los procesos inherentes a la divulgación de la investigación han tenido que ser modificados sobre la marcha, en función de la disminución de los aportes presupuestarios al sector universitario que han ocasionado perjuicios particularmente en esa área. Estos recortes han obligado a explorar aceleradamente otros medios de promoción, mayormente digitalizados para divulgar la información. Ha resultado difícil incorporar procesos de gestión que sean tan dinámicos como los medios emergentes le reclaman.   Es por ello, que se requiere una gestión creativa que esté centrada en la competencia del gestor  para mediar en forma ingeniosa los procesos de cambio conducentes al desarrollo de una cultura de confianza; ello implica el impulso de una gestión de excelencia e innovación dirigida a planificar, ejecutar y evaluar acciones estratégicas y de intervención, conducentes a introducir cambios significativos en el conjunto de creencias, valores y actitudes de los actores involucrados en las estrategias de divulgación de los productos investigativos.

Por todo lo anteriormente expuesto, es necesario crear estructuras organizativas eficientes, menos burocráticas, con personal de excelencia, seleccionados por sus competencias, por su actitud, por el desarrollo de la creatividad en el logro de los objetivos organizacionales, y por la capacidad de utilizar exhaustivamente las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información para dar apoyo a los procesos académicos y de gestión, estructuras y herramientas que deben ser más próximos y más útiles para el proceso de comunicación, de motivación y de toma de decisiones.

Dra. María Eugenia Carrillo