Hacemos referencia al ente que gobierna a Oceanía en la novela 1984 de George Orwell, nadie lo conoce  y es omnipresente. Te observa desde telepantallas, está presente en la propaganda del partido único, INGSOC, en cada rincón del territorio, para dominar a la sociedad víctima del totalitarismo.

Esto es semejante a lo que sucede con lo que se denomina hoy Big Data, que no es más que la cantidad de datos que supera la capacidad del software convencional para ser capturados, administrados y procesados en un tiempo razonable, como datos masivos, cuyo uso vulnera el anonimato en la práctica y que brinda inmensas posibilidades a las empresas al ser analizados de manera inteligente.

Para el marketing es la nueva mina de oro, ya que se puede saber lo que los clientes quieren, incorporando la información proveniente de fuentes no estructuradas, como redes sociales, videos o conversaciones telefónicas. La información no estructurada es la que no puede ser agregada en tablas (Excel) o en bases de datos relacionales del modo en que se incorporan cifras contables.

¿Quieres ejemplos?

Operadores móviles aprovechan el conocimiento que tienen de la localización de sus clientes –conocen en tiempo real dónde está cada teléfono activo– y ofrecen a terceros la posibilidad de enviar publicidad contextual.

Los discursos políticos son improvisados en tiempo real, debido al seguimiento de las emociones y comentarios que producen; ya el líder no lidera, sino que se moldea a la opinión instantáneamente. Empresas o corporaciones como Netflix deben, en parte, su éxito al seguimiento de las emociones que generan sus programas a través de la Big Data. Es el gobierno de la opinión pública instantánea.

Con base en la  novela de Orwell, nosotros somos el pobre Winston Smith. Los departamentos de policía en algunas ciudades importantes, como Chicago o Kansas City, saben que vas a cometer un crimen antes de que lo cometas; un concepto parecido al de «precrimen», que aparecía en la película Minority Report. Es la era de Internet, la era de la revolución informativa y del conocimiento. El fin de los reportes administrativos, elaborados por analistas sobre información tradicional y el fin  de la privacidad.

¿Cómo es posible?

La nube (cloud computing) permite hospedar toda esa información de una manera costo eficiente, con sistemas cognitivos expertos, especializados en analizar escenarios de negocios y en apoyar a los seres humanos en temas como atender a un cliente o diagnosticar un paciente. Con un número determinado de clics en «me gusta» en Facebook, los sistemas pueden conocer nuestra personalidad mejor que nosotros mismos, y así predecir nuestras conductas, como de hecho lo hacen.

¿Y las cifras?

Diferentes analistas aseguran que el negocio de Big Data sobrepasó los 140.000 millones  de dólares, y en el año 2020 llegará a 200.000 millones, creciendo más del 11% anual. El sector financiero bancario es el que más está invirtiendo en esta área, impactando en sus utilidades en un 20%. Y, ¿qué están haciendo las empresas que no apoyan o prestan este servicio? En un futuro mediato, y a la larga, llorarán en el valle de la derrota.

¿Cómo se aplica al área de las finanzas?

Las fintech o empresas de tecnología financiera se benefician de Big Data en la gestión de riesgo, en procesos más automatizados, y en la mayor precisión de los sistemas predictivos, así como en un menor riesgo de fracaso. Las 5 v: volumen, velocidad, variedad, valor y veracidad generan beneficios en gestión de fraude, gestión de crédito, blanqueo de capitales, mercado y crédito comercial y riesgo operacional; es decir, gestiona de manera integrada el riesgo.

El Big Data abre el contacto rápido con los clientes para verificar transacciones sospechosas, en tiempo casi real, modelos predictivos cada vez más afinados y efectivos que detectan operaciones fraudulentas y, el seguimiento del comportamiento de pago sobre 100% de transacciones, al disponer de una mejor trazabilidad y fuentes de datos más diversas.

¿Qué otro sector la puede utilizar?

Todos los sectores, y con mayor exigencia, en el sector de tecnología y telecomunicaciones, la está usando como una práctica habitual e innovadora en su estrategia de negocios, seguido por otros como el sector de la construcción y la ingeniería, y en menor medida, el sector de aseguradoras. En áreas como la de agricultura, se utiliza Big Data en el uso de tecnologías de sensores para monitorizar el riego de cultivos como una parte integral del proceso agrícola. Según un estudio estadístico de Tech Pro Research, 30% de las empresas se ha lanzado ya de cabeza al Big Data.

¿Su impacto económico?

Solo en los Estados Unidos, la reducción en costos de servicios gubernamentales y del sector salud rondaría entre los 135.000 y 285.000 millones de dólares, lo que representará en el PIB de Estados Unidos para el año 2020 cerca de 240 millardos de dólares, según los informes del McKinsey Global Institute.

¿Existe la ética o hay leyes que protejan mi privacidad?

@termoeconomico