Por Daniel Salas Olivar

En la actualidad, se viene desarrollando una revolución en el sector bancario con el surgimiento de una variedad de empresas y organizaciones inteligentes con base tecnológica, las cuales vienen prestando servicios financieros innovadores, que obligan a los entes reguladores y los actores, a replantearse los modelos rígidos que se mantienen.

En este sentido, diferentes bancos centrales del mundo están planificando, ejecutando y probando estructuras de dinero digital dentro de sus economías (CBDC, por sus siglas en inglés), sustentados e influenciados por factores macroeconómicos diversos ajustados a sus realidades, pero en comparación con otras regiones del mundo más desarrolladas, en los países latinoamericanos, fundamentalmente, así como algunas economías emergentes, se suman otros factores que hacen necesario contar con monedas digitales:

  1. Las economías de estos países son volátiles y con alta dependencia del dólar; tal es el caso de Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
  2. Las grandes economías están haciendo enormes esfuerzos en ese sentido, siendo las más adelantadas las de China, Singapur, y con apetencias por parte de Estados Unidos de América y la Unión Europea. Esto involucra que los ciudadanos de la región puedan tener mayor inclinación a refugiarse en estas monedas que en las emitidas por sus propios bancos, lo que crea una amenaza que la región puede convertir en oportunidad al estar a la par de emisión que pueda recoger esa liquidez.
  3. Las criptomonedas no oficiales están ganando cada vez más terreno en nuestras economías, como el caso del Bitcoin y el Ether, lo cual a pesar de que informaliza al sector, permite que las personas se sientas familiarizadas con el concepto, y así, puedan adaptar rápidamente cualquier otra que sea oficial.
  4. La irrupción de las llamadas criptomonedas corporativas globales, como el caso Libra, que amenaza con disminuir el uso y almacenamiento de las monedas fiduciarias emitidas por economías que carecen de bancos centrales fuertes, independientes y creíbles.
  5. Posibilidad de deslocalización de los sistemas de pago de los países y de la propia región latinoamericana, dejando parte del sistema fuera de regulación por parte de las autoridades que protegen la seguridad y liquidez del sistema financiero.

Pero, ¿qué se ha hecho en la región al respecto?

Caso PETRO (Venezuela):

En Venezuela existe una criptomoneda oficial emitida por el gobierno venezolano, centralizada tecnológicamente en un organismo estatal, y que tiene un precio referencial de una canasta de petróleo, oro y diamante.

Caso e-PESO (Uruguay):

Es un proyecto que ya fue ejecutado en negocios y grandes transacciones; incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó como exitoso el plan piloto del Banco Central de Uruguay (BCU) que implementó la emisión de billetes digitales (e-Peso) y señaló que este puede ayudar a reducir los costos de las  transacciones, fomentar la innovación financiera y aumentar la inclusión financiera. Se está a la espera de una segunda fase que tiene como objetivo la salida del e-PESO a la población general.

En el Laboratorio de Investigación e Innovación de TETRA se ha conformado un equipo de expertos del sector financiero, bancario, tecnológico y legal, que vienen contando actualmente con una prueba de concepto sobre redes descentralizadas de pago y de emisión de moneda digital, adaptado a la realidad nacional, y en cumplimiento de los estándares y orientaciones que distintas organizaciones han emitido sobre esta materia.

La experiencia innovadora de TETRA la coloca en un primer plano o pionera en este tipo de tecnología, que busca ofrecer en la dinámica financiera y emprendimientos corporativos, nuevas estrategias de protección y seguridad a sus operaciones.