El coronavirus, como era previsible, ha transgredido las fronteras de China y se ha expandido a una velocidad vertiginosa por toda Europa. Pero no se ha quedado ahí. También han empezado a detectarse casos en algunos países de América Latina y, sobre todo, en Estados Unidos. Por ello, podemos hablar ya de una pandemia que está afectando a todo el planeta y que está generando una psicosis sin precedentes. Pero, ¿puede llegar a afectar también al normal desarrollo de las competiciones deportivas en Sudamérica y Centroamérica? Vamos a analizarlo.

Los precedentes

Hace ya algunos meses que todos los eventos deportivos de China, Corea del Sur y demás países asiáticos limítrofes fueron cancelados o, al menos, obligados a ser disputados a puerta cerrada. Lo mismo ha sucedido durante la última semana en algunos países europeos. Este es el caso, sobre todo, de Italia, principal foco del nuevo coronavirus COVID-19 dentro del Viejo Continente.

Recientemente, las autoridades del país transalpino han ordenado la cancelación o suspensión de todos los eventos deportivos de sus principales ligas hasta el 3 de abril. De hecho, no se ha fijado esa fecha como definitiva ya que podría extenderse más tiempo e, incluso, dar al traste con lo que resta de temporada. Algo similar está sucediendo en España. Durante las dos próximas semanas, los partidos deberán celebrarse a puerta cerrada y solo con la presencia de los jugadores, el staff técnico y los medios de comunicación correspondientes a la emisión televisiva.

España ha llegado a limitar las concentraciones por motivos deportivos a un máximo de 1000 personas en los lugares considerados como principales focos de contagio. Hablamos, en concreto, de Vitoria (País Vasco), La Rioja y Madrid, la capital. Sin embargo, el incremento de casos diario, que se sitúa en cifras cercanas al 20 %, ha hecho que se tengan previstas otras medidas de contingencia aún más restrictivas.

Los eventos deportivos en América Latina

Esta situación que se está viviendo en Europa ha sido ocasionada por las directrices dadas por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de frenar la pandemia que está suponiendo este nuevo coronavirus, cuya tasa de mortalidad está actualmente situada en el 2-3 %. La mayoría de los fallecimientos, eso sí, están produciéndose entre personas de avanzada edad y sujetos con problemas de salud previos relacionados con el sistema circulatorio, cardíaco y respiratorio.

En América Latina aún hay pocos casos, pero parece evidente, teniendo en cuenta los precedentes y la facilidad de contagio del COVID-19, que van a aumentar en los próximos días y semanas. Por ello, no sería de extrañar que, en las próximas fechas, veamos medidas en Venezuela, Argentina y demás países del continente similares a las tomadas en Europa y Asia. De hecho, si nuestros dirigentes están al tanto de lo ocurrido, lo normal es que las implementen con bastante antelación. Hay que aprender de los errores cometidos por otras administraciones si se quiere poner coto al coronavirus, y probablemente eso pasa por la suspensión o disputa a puerta cerrada de los eventos deportivos.